Cuesta $19 sembrar un kilo de frijol y se vende hasta en 11 pesos
Lucía Dinorah Bañuelos
Fotos: La Nota Zacatecas
Hacer que la tierra produzca un kilo de frijol, cuesta aproximadamente 19.05 pesos en surco, a eso hay que sumarle los gastos de cosecha, limpieza, desgrano y traslados y el mantenimiento de la maquinaria, reparaciones de ser necesario o pagar la renta de ésta; lo que elevaría los costos de producción.
Por ello, productores frijoleros coinciden que el precio de garantía que estipula el Gobierno Federal, por medio de la Segalmex, de 16 pesos, es insuficiente como para considerar esta actividad redituable cuando se tienen menos de 50 hectáreas.
Rodolfo Rosales y Guadalupe Leaños, siembran frijol; uno para autoconsumo y otro a gran escala. Ambos coinciden en que no es rentable producir esta semilla a menos que “seas dueño de más de 50 hectáreas, tengas maquinaria propia y dinero suficiente para pagar a la gente que te ayudará en el proceso”.
Por separado, Rodolfo en El Maguey y Guadalupe en Ejido Zaragoza, enclavado en el corazón de la zona frijolera, hacen cálculos básicos; ambas cuentas dan como resultado que en Zacatecas, en promedio una hectárea da 500 kilos de frijol.
También coinciden en que para sembrar una hectárea se debeN invertir entre 9 mil 200 y 9 mil 525, pero si no es dueño de la tierra puede costar hasta 13 mil 525, “sin contar los gastos que vienen para la cosecha ni el sueldo de uno”.
El precio de garantía beneficia sólo a los coyotes, opinan los dos, aunque con diferentes palabras, “de ahí parten para abajo para pagar el frijol a los campesinos, que sin dinero y endeudados malbaratan sus cosechas”.
El proceso
En El Maguey, poquito antes de la 6:00 de la mañana Rodolfo Rosales se va al barbecho.
Es tiempo de cosecha del ciclo otoño-invierno y la gente de la comunidad sale antes de las 7:00 a sus “labores” a trabajar en tractores, camionetas o carretones para acarrear la semilla.
Desde hace dos años que Rodolfo regresó de Estados Unidos siembra maíz, frijol, avena y cebada para autoconsumo.
“Para uno que tiene pocas tierras no conviene ni se puede sembrar con la esperanza de mantenerse de eso”, lamenta y considera que el precio de garantía del frijol, por ejemplo, es muy poco en comparación de todo lo que se gasta para hacer que la tierra produzca.
Con Rodolfo coincide Guadalupe Leaños, un productor del Ejido Zaragoza, afirma que sembrar 10, 20 o 30 hectáreas de frijol no conviene como negocio.
“Haciendo un análisis y tomando en cuenta todos los trabajos en la tierra y desgaste de la maquinaria e implementos, así como la compra de insumos, semilla, el costo de producción de una hectárea de frijol tiene dos precios”, dice Leaños.
“Para el que es dueño de la tierra y tiene sus propias herramientas, el costo de producción es de aproximadamente 9 mil 525 pesos la hectárea de frijol y el que renta tierra es de 13 mil 525 pesos por hectárea”, explica tras hacer cálculos básicos.
En el Maguey, Rodolfo, que siembra las variedades Flor de Junio, Pinto y Saltillo, hace cuentas: “hay que tener claro que no sólo es echar la semilla a la tierra y ya”, aclara. “El proceso va más de los que imagina la mayoría de la gente” y enumera el proceso de producción:
“Lo primero que se hace, después de comprar la semilla es preparar la tierra, para ello se voltea; los que tienen tractor, lo hacen con sus vehículos y sus implementos, los que no a yunta de bueyes y arado.
“Luego se rastrea para que se oxigene la tierra; se espera la lluvia si es de temporal o se paga el agua para regar.
“Enseguida se arrastra para que quede parejita la labor y luego se siembra para aprovechar la humedad y se repasa; se espera 22 días para escardar, que es como rehacer el surco y se espera a que llueva otra vez.
“Ya llovido se espera a que ‘cuaje’ el cultivo y se asegunda, es decir se remueve otra vez a tierra; en este momento es cuando algunos agricultores usan el ‘matahierba’, para evitar maleza que merme la producción.
Este proceso, explicó Don Rodolfo, lo sigue tanto el que siembra mucho, como el que siembra poco; en él va mano de obra, por la cual se paga, sobre todo si es mucha la extensión de tierra cultivada.
“Los trabajadores cobran mil 600 pesos por hectárea y no está incluido el trabajo de uno, a uno nadie le paga”, aclara.
Y explica que a ello se suma la compra de diésel y gasolina, “antes comprábamos diésel en tambos, ahora vamos por una garrafita para el día”, dice como queja a manera de broma.
Hace un cálculo mental para saber que “más o menos de diésel se necesitan 30 litros para voltear una hectárea, 15 para rastrear, 15 para sembrar, 15 para asegundar y 15 para repasar”.
El “matahierba” cuesta el paquete para una hectárea 800 pesos.
“Y eso es sólo para sembrar, luego viene el tiempo de cosecha y vienen otros gastos como, la misma cosecha en sí del grano, desgranarlo, limpiarlo y trasladarlo, para hacerlo se necesita gente, vehículos, combustible y maquinaria”, precisa.
Punto aparte, explicó, son las plagas que a veces atacan y las descomposturas que puede tener la maquinaria, cuya reparación puede ser costosa.
Don Rodolfo, siembra 4 hectáreas de frijol, “casi nomás para que haya qué comer en la casa”, explica, pero es propietario de algunos implementos que le facilitan su labor y alivian su bolsillo.
Calcula que en promedio, en El Maguey, se da media tonelada del grano por hectárea, “como ve, es mucho trabajo y mucho dinero y no es tanto lo que uno saca y menos si siembra poquito”.
Por ello considera que un precio de garantía de 16 pesos es muy poco, y más porque de ahí parten los coyotes que luego pagan hasta a 11 pesos el kilo “según cómo se deje uno”.
La zona frijolera
En la zona frijolera (que comprende Sombrerete, Juan Aldama, Miguel Auza y Río Grande), la producción de la leguminosa varía según la zona, explicó Guadalupe Leaños.
A nivel estatal el promedio es de 500 kilos por hectárea, pero en la zona frijolera, la más productiva del país, se estima que este año se coseche de una tonelada a 1.5 por hectárea.
Este año que hubo buenas lluvias, agregó, se levantará en la zona frijolera “en promedio una tonelada por hectárea». Sólo en el Ejido Zaragoza se siembran unas 30 mil hectáreas del grano, a las que se suman las tierras de cultivo de Colonia Hidalgo y Colonia González Ortega en Sombrerete, Juan Aldama, Miguel Auza y Río Grande “creo que fácil hablamos de 100 mil hasta 700 mil hectáreas de frijol; lo demás se siembra de calabaza, cebada y trigos”, estimó.
Para Guadalupe Leaños “si eres dueño de tierra y de implementos, sí es costeable sembrar frijol. Si vas a empezar y que te renten tierra, pagar porque te siembren: no”.
Agregó que cuando se siembra menos de 10 hectáreas “no te sale, pierdes. Por eso muchos agricultores prefieren sembrar sólo para autoconsumo.
“Tienes que sembrar de 40 hectáreas en adelante para más o menos sacar los gastos”, remató y contundente dijo que “ya se le ve ganancia cuando se siembra de 50 hectáreas y de 100 en adelante ya lo ves como rentable o empresa”.
Respecto al precio de garantía que ofrece la Secretaría de Seguridad Alimentaria Mexicana (Segalmex) de 16 pesos el kilo, dijo que es poco, sobre todo si se siembra poco.
En la zona frijolera, dijo Leaños, la mayoría de los productores no pueden vender a Segalmex “porque tiene más de 30 hectáreas y no está en los padrones”.
Esa situación es aprovechada por los intermediarios o acaparadores, porque “por fuera, con los coyotes anda el precio de frijol entre 12 y 13 pesos el kilo”, lamenta.
Es la historia de siempre, dijo (el coyotaje) “nos chinga siempre. Ellos aprovechan a los productores de 10, 20 o 30 hectáreas que tienen que vender para comprar sus regalos de Navidad y para la Nochebuena y les pagan a su antojo porque no pueden guardar el frijol”.
Guadalupe Leaños cultiva variedades Pinto y Negro de frijol.




