Otto Vaenius en América
Rara avis: letras, arte y cultura novohispanas
Salvador Lira
La emblemática es un género artístico – literario que tuvo una gran recepción en la América Septentrional durante la Edad Moderna. Se sabe que desde el siglo XVI se contó con una edición de las obras de Alciato en la Ciudad de México, que sirvió, por ejemplo, para idear el célebre túmulo a Carlos V, descrito por Francisco Cervantes de Salazar. A partir de aquí, se pueden registrar un buen número de obras emblemáticas, tanto en circulación, como en producción.
De los emblemistas que quizá merezcan un estudio en torno a su recepción es Otto van Veen o también conocido como Otto Vaenius. Nació en Leiden a mediados del siglo XVI. Además de ser un impresor, pintor y emblemista, es conocido por ser maestro del célebre Rubens. De sus obras con emblemas, destacan el Amorus emblemata…, el Quinti Horai Flacci emblemata…, o el Theatro moral de toda la Filosofía…, un libro de emblemas que tuvo una amplia difusión y traducción, de hecho, es de las pocas obras con suscriptio en varios idiomas en un mismo impreso.
En la Nueva España se encuentran muchas obras con referencias de emblemas por Otto Vaenius, como en el Políptico de la Muerte o en los grabados de La portentosa vida de la muerte de fray Joaquín Bolaños, ya señalados por María Isabel Terán Elizondo. Aunque, de las referencias más explícitas sea la serie anónima que se encuentra en el Museo Nacional de Virreinato en Tepozotlán, en el Estado de México. Se trata de un conjunto de varias pinturas anónimas, que siguen el modelo de los emblemas de Vaenius en la obra Theatro moral de toda la Filosofía…. No es un conjunto completo, cabe decir, sino que al parecer las obras fueron sacadas de contexto, dado que algunas no conservan la suscriptio o el mote.
Por ejemplo, se encuentra el emblema “Nada desea quien tiene lo que basta”. En el impreso, está un hombre tomando agua de una fuente ricamente adornada y sobre un peñasco con un árbol. Detrás, un hombre ahogándose sobre un río, que está debajo de un castillo. La pintura retrata prácticamente el conjunto, salvo el castillo y algunas características, tanto de la fuente, como del viejo que toma agua en la fuente. Con base en Ovidio y Horacio, el sentido del conjunto era moral, en tanto que no había que envidiar y, antes, ser quietos y sosiegos en el propio sendero de la virtud. Por mote, que únicamente aparece en el impreso, se indica: Quod satis est cui contingit, nihil amplius optat. Otro verso daba el sentido mismo del emblema: “Cuán bienaventurado, y cuán dichoso / puede llamarse aquel, que en esta vida / vive alegra, y contento con lo justo (…)”.


