EL UNIVERSAL
PAÍSES BAJOS.- «A los vendedores en Países Bajos conocidos por la ANVS se les ha dicho que la venta (de estos productos) está prohibida, que debe frenarse de inmediato y que deben informar a sus clientes», se lee en el comunicado.
La agencia neerlandesa no tiene autoridad para prohibir su venta a proveedores extranjeros, pero se comprometió a informar a las autoridades de los países correspondientes.
Esta no es la primera vez que se pone sobre aviso sobre este tipo de productos.
Las teorías conspirativas han impulsado un mercado de dispositivos «anti-5G»que se extiende por todo el mundo.
En mayo de 2020, los Trading Standards de Reino Unido -estándares comerciales para hacer cumplir la legislación de protección del consumidor en el país- trataron de frenar las ventas de una memoria USB que costaba unos US$450 y decía ofrecer «protección» contra el 5G.
También hay pegatinas y escudos«antirradiación»de venta en Amazon, Facebook y otras plataformas.
Sin embargo, la legislación sobre estos productos todavía es muy limitada.
Iones negativos
La mayoría de esos productos suelen promocionarse engañosamente como artículos con «iones negativos» por sus supuestos beneficios para la salud.
En cambio, estos artículos a menudo contienen ceniza volcánica, titanio, turmalina, zeolita, germanio y arena monacita, y elementos radiactivos naturales, como uranio y torio, dicen los científicos.
Por otra parte, los purificadores de aire iónicos no contienen materiales radiactivos y están exentos de la prohibición, según la agencia de Países Bajos.
A los «iones negativos» se les atribuye la capacidad de emitir partículas con cargas negativas hacia el exterior para mejorar la función inmunológica, aumentar la energía y reducir la contaminación del aire aparentemente causada por las redes 5G, entre otros aparentes beneficios.
Sin embargo, hasta el momento no hay ninguna evidencia científica que diga que las señales del 5G son nocivas para la salud.
De hecho, su radiación se sitúa en el espectro de «no ionizante», según la Organización Mundial de la Salud (OMS), que asegura que son redes seguras y que su nivel de radiación no es fundamentalmente distinto al de las 3G y 4G existentes.
Las ondas no ionizantes de las redes 5G no dañan el ADN, dice la OMS. Tampoco son transmisoras de covid, como afirman algunas teorías conspirativas.
La tecnología inalámbrica provoca desde hace tiempo temores basados en vagas acusaciones de que causa problemas de salud y hay personas «electrosensibles» a ella.
Las personas que se dicen electrosensibles —en su mayoría autodiagnosticadas— afirman que los campos magnéticos generados por los teléfonos móviles, el wifi y otras tecnologías inalámbricas las enferman gravemente.
La OMS dice que la electrosensibilidad, también conocida como electrohipersensibilidad (HSE), no tiene un diagnóstico médico.
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