Pero diiiiiicen…
Amiguitas, amiguitos y amiguites ya regresé. ¿Cómo les fue de fiestas, eh?, ¿ya se pesaron?, ¿ya fueron a jurar que adiós al alcohol?, ¿ya se inscribieron en el GYM? Les encargo que no paguen el año, luego andarán como una comadre, que ya cuando escucha de pipián y capirotada renuncia y no vuelve, mejor llévensela de mes en mes y contentis y responsables ¿ok? Aquí estaremos ya de regreso mientras el jefecito chulo lo permita y ustedes nos lean, así que retomamos esos chismitos que sabemos tanto gustan.
Por lo pronto ya con esta cuarta ola de Covid-19 nos volvimos a preocupar, los contagios de nuevo se desataron y en algunos estados se están tomando de nueva cuenta medidas para buscar contener al “Akron” que está potente. Van desde la suspensión de eventos masivos, el aplazar las clases presenciales y hasta como promoción “los afores al 50%”, eso sin olvidar lo que el secretario de Salud, Jorge Alcocer, al estilo del Doctor Chapatín recetó “tomar tés, lo que usan las mamás como el VapoRub y esas cosas y antibióticos para ello, no para todos”. Ay no, si por eso diiiiicen en mi pueblo “en manos de quién estamos, ¿verdad?”.
Hablando de manos, el que ya nos puso en las de Dios fue el gobernador David Monreal, después del horrible regalo de reyes que dejaron a los pies del árbol y en pleno Centro Histórico, bueno ni a Luis Estrada en la película El infierno se le ocurrió esa escena; total que el Gober muy amanecido o desmañanado rapidito grabó un vídeo, por cierto, diiiiicen que quien estaba detrás de cámaras también se estaba enseñando, cambiaba luces, ponía sombras, metía mano y asomaba el dedo sin ton ni son, que a ver si ya le ayudan saaaabe.
El punto es que el Gober Monreal dijo que todo es consecuencia de una “herencia maldita”, en la que por cierto le alcanza parte a su hermano Ricardo Monreal y al propio presidente López Obrador. Diiiiicen que de por sí ya los dos no están simpatizando mucho con la forma en que gobierna y embarrándolos con esto, a ver ahora cómo nos va con las reacciones, por lo pronto ambos cada vez ponen más distancia con la “Nueva Gobernanza” y en lo que sea que se está convirtiendo.
Diiiiicen empresarios del turismo, hoteleros, restauranteros, taxistas y muchas personas que viven de la economía que genera el Centro Histórico, que se necesita mucho más por parte del Gobierno de México y del estado. “Encomendados a Dios siempre andamos”, lo que nos urge es que tengan una estrategia de combate a la inseguridad porque no la hay por ningún lado, que las mesas de paz sirvan de algo superior a echar café, las familias en Zacatecas tristemente tienen otros datos fundados en una violencia desatada y una percepción que es la peor en muchos años.
No cabe duda que hay herencia, pero diiiiicen hay también heredero. Como decía Doña Nona “primero andan arrebatando el taco y ya que andan bien gibados echan culpas que pa’ qué les daban de tra… comer”. Ojalá que el equipo del gobernador, sus cercanos y cercanas se decidan a ayudarle, que entiendan que si el tema es de todos, urge dialogar, tener apertura y civilidad, de lo contrario —como se lee en la Biblia— “se verán cosas peores”.
Por cierto, dejen les cuento que donde diiiiicen se fueron de mal en peor es en la Secretaría de Agua y Medio Ambiente. Desde la designación de su titular Susana Rodríguez la ven muy poco, hasta parece que sigue con horario de diputada, va de martes a jueves y sólo atiende una persona cuando aparece, porque llega después de mediodía.
Cuentan entre pasillos que así que digan que como la extrañan o les hace falta, pues no, lo malo que un día corren gente y al otro la regresan, nadie sabe pa’ dónde va el barco, no hay subsecretarios, no hay directores y pues de Susy como de la cura para el Covid, poco se sabe en SAMA. Si por eso diiiiicen que onde quedaría Kike Rayas pa’ que le ayude, porque de él como Camelia la texana “nunca más se supo nada”.
Ya tengo que cortarle oigan, me quedé con mucho de contarles, pos tantos días, pero mañana le seguimos, al fin que ustedes ya saben que en esta columna todo lo que salga, igual ni es cierto, nomás ¡diiiiicen, diiiiicen!

