¡Sabes a chocolate!
Carlos Peña
Muchas familias, por años en nuestro país, se han visto en la necesidad de migrar a Estados Unidos. Son demasiadas las historias que se han escrito; quienes desde su niñez junto a su familia, primero su padre y posteriormente su madre -y hermanos en su caso-, han cruzado la frontera para buscar un mejor porvenir, puesto que su condición en México no era la mejor enfrentando adversidad económica, social, territorial, marginación, persecución o la muy válida aspiración de superación. Otras historias cuentan a jóvenes que decidieron no continuar sus estudios, los concluyeron y no encontraron una oportunidad laboral en sus tierras de origen; eso los animó a cruzar la frontera. Por gusto, por no tener otra opción o incluso por desesperación “el norte” siempre se ha convertido en la alternativa que muchas y muchos mexicanos encuentran para forjar un patrimonio.
Zacatecas es una entidad considerada migrante por excelencia, prácticamente podemos hablar de una población promedio de 1.5 millones habitando en nuestro estado y una similar en ciudades norteamericanas. Esto se fortalece con las importantes cantidades de dinero que conocidas como “remesas” llegan para estimular la economía en la entidad y que se han convertido en una de las principales fuentes del recurso circulante en los 58 municipios.
Esto sirve como antecedente para llegar al tema que hoy nos ocupa, parte del sueño americano incluye poder adquirir la camioneta o el carro que será enviado para que la parentela “de este lado” tenga en qué moverse, tenemos miles bajo estas características. Otros muchos son adquiridos por familias que por su poder adquisitivo no pueden estar en la condición de comprar este bien material nuevo o usado, pero nacional, vía crédito o de contado; la situación actual no es sencilla en cuanto a ingresos se refiere; sin embargo, en muchos casos es inminente la necesidad de contar con esto que es ya, una herramienta obligada de movilidad.
Recientemente, el presidente Andrés Manuel López Obrador promulgó un decreto que permite que los vehículos de procedencia extranjera sean regularizados, en su primera etapa fue sólo en ciudades fronterizas. Apenas la semana pasada el gobernador David Monreal anunció que solicitará pueda considerarse a Zacatecas como una de las entidades que forme parte de este programa, puesto que eso significaría ingresos adicionales para nuestro estado que impacten de manera directa en recursos destinados a obras de infraestructura, mejoramientos carreteros y otras acciones de impacto para las y los zacatecanos.
Lo anterior pareciera un escenario totalmente positivo que pudiera alcanzarnos en el corto plazo. La realidad es que si bien, permitirá tener una mayor control vehicular de cuántos, cuáles y de quiénes son estos carros y camionetas, lo cierto es que también pudiera ser una estrategia de alto riesgo; que se autorice su estadía legal, no significa que muchos de estos dejarán de utilizarse para cometer delitos por parte de grupos de la delincuencia organizada. No necesariamente será decisión que permita fortalecer la generación de empleo local o la inversión.
Ojalá pues, que una estrategia como esta permita que verdaderamente se beneficie a la población, a las y los propietarios, y por supuesto a las mayorías; esperemos que el daño directo y colateral sea menor, muchas cosas estamos enfrentando ya como para que esto termine de agudizar nuestra realidad, por lo pronto… como cantaban los Kumbia Kings hace ya algunos años “sabes a chocolate, sabes a chocolate sí, beso, te beso, te quiero besar”.

