Crean plan para prevenir y manejar efectos de la sequía
- La sequía será una condición ambiental a enfrentar a largo plazo
PATRICIA SÁNCHEZ
ZACATECAS, ZAC.- El 80% del territorio zacatecano tiene una zona geográfica árida, semiárida o muy árida, lo que la hace propensa a tener temporadas de sequía recurrentes, que consecuentemente afectan al campo y la ganadería.
Para contrarrestar este fenómeno, el área académica de Ciencias Agropecuarias de la Universidad Autónoma de Zacatecas (UAZ) ideó un plan de prevención y manejo de sequía, dirigido al sector agropecuario de la entidad con el fin de mitigar los efectos del clima actual sobre su economía.
Dentro de los principales factores a considerar, se encuentra que la sequía será una condición ambiental a enfrentar a largo plazo; asimismo, también se plantea iniciar el pastoreo desde los agostaderos más alejados y terminar el ciclo con los más cercanos.
Por otro lado, nunca dejar descubierto el suelo, siempre con material vegetativo; identificar cuál es el coeficiente de agostadero por potrero, así como eficientar el manejo de los agostaderos (con rotación de praderas, implementación de cerco eléctrico, curvas de nivel, represas, red hidráulica, etcétera).
También es esencial implementar un programa permanente de mejoramiento de agostaderos con la siembra de pastos nativos, siembra de árboles y arbustos forrajeros de la región e implementación de curvas de nivel.
Es importante el monitoreo constante de alimento en los potreros y condición corporal de los animales, mantener la primera línea de ganado lista para la venta y definir estrategias para la venta de animales.
La sequía más severa
Fue entre 2010 y 2011 que se registró la sequía más importante de los últimos años, de 1 millón 600 mil cabezas de ganado se redujo a 650 mil; sin embargo, actualmente el número de bovinos estimado es de 980 mil.
Impactos de la sequedad
En la ganadería, el impacto inicial de la sequía se percibe en la reducción del forraje disponible y posteriormente en la disminución de su producción, misma que se refleja en el peso del ganado, sus tasas de reproducción y en la producción de leche.
La sequía reduce el vigor de las plantas, lo que puede llegar hasta su muerte. Según investigaciones realizadas en los Estados Unidos, dos o más años consecutivos de sequía tienen un mayor impacto negativo comparado con un año de sequía al que le sigue otro normal o de regular precipitación.
Otra consecuencia es la proliferación de las plantas menos palatables (preferidas por el ganado) y la posibilidad de que el ganado, por hambre, ingiera plantas venenosas, las que se incrementan durante las sequías ante la disminución de las especies más deseables.

