¿Y dónde te agarró el temblor?
Carlos Peña Badillo
Vaya susto el que tocó vivir en días recientes en distintos puntos del país. Primero en el marco de la conmemoración del terremoto de 1985, el pasado 19 de septiembre, se vivió una situación extraordinaria, que por sorprendente que parezca, no era la primera vez que así sucedía; en este 2022 no sólo fue ser parte de un simulacro nacional que en los años recientes se lleva a cabo justo en esta fecha, a fin de que las personas estén mejor preparadas ante los sismos y todas, todos y todes sepamos cuando menos cómo reaccionar. Eran las 12:19 del día y como dicen que antes se escuchaba por las noches “todo sereno”, minutos después estábamos ante el nervio y temor generalizado, porque sí, por más sorprendente que resulte, estaba temblando de nueva cuenta en nuestro México.
Adicional a lo que se centra en CdMx como caja de resonancia con sucesos como estos que han terminado en tragedia, están también las afectaciones que se generan en donde se radica el epicentro de este fenómeno natural y los puntos geográficos de alcance. Con sorpresa nos encontramos con la noticia de que el movimiento telúrico hasta Zacatecas vino a dar y en municipios como Jalpa, Juchipila, Tabasco, Moyahua, Ojocaliente, Jerez y Tlaltenango –por citar algunos– se sintieron los estragos. Menos mal y qué bueno que sólo para los registros de la historia quedan marcados estos hechos, deseamos que no sean más que anécdotas.
Pero no sólo eso genera sismo, lo ha logrado también en las últimas semanas en lo social, la inflación que estamos padeciendo, vaya que los estragos de esto no son menores y se consideran de daño mayor en las familias, sus bolsillos y su realidad. Los precios para el consumo de productos en este mes llegaron a muchísimo más de lo esperado, llegamos a un alza de 0.41%, lo que nos dice que estamos en uno de los peores momentos cuando de crisis económica podemos hablar, pues la inflación anual está ya en 8.71 por ciento.
Esto significa que vaya que tenemos que temblar, lo que ingresamos no permite resolver lo que gastamos. Nuestro dinero es el mismo y rinde menos, no hay cómo dar alcance al incremento en los precios de la canasta básica, de los insumos necesarios para vivir o ya cuando menos sobrevivir. Ni los apoyos sociales alcanzan ni los salarios son lo suficientemente bastos como para no resentir que todo está más caro y no se ve cómo estabilicemos esto en el corto o mediano plazo, estamos temblando.
Por último, nos tembló en la coalición, la suspensión anunciada por las dirigencias del PAN y PRD en la alianza que en los últimos procesos han mantenido con el PRI, tiene de nervios a propios y extraños. Estoy convencido de que como oposición real y responsable nos necesitamos para frenar un rumbo incorrecto en el que desde Morena están conduciendo nuestro estado y nuestro país. Sin embargo, es el mejor momento para no sólo preocuparnos, sino también ocuparnos cada quien de nuestra casa, de nada nos sirve mantenernos coaligados si no atiende cada quien su partido y lo fortalece. La sociedad exige que cada instituto político revise, cuide y multiplique su militancia, su compromiso social. En la cancha del PRI urge que hagamos lo que nos toca y eso radica en buscar con madurez y objetividad el rumbo que nos permita ser atractivos, fuertes y competitivos de cara al Zacatecas y el México que nos urge recuperar.
Es claro que son tiempos convulsos en que, desde la naturaleza, la sociedad, la política, la economía y la vida diaria toca cantar y bailar al ritmo de Chico Che “dónde te agarró el temblor, en medio de la cocina; dónde te agarró el temblor, bailando con Catalina; dónde te agarró el temblor, en casa de la vecina…”.

