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Preso
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Preso

Carlos Peña  

 

Para nadie es ajeno que estamos viviendo tiempos convulsos en nuestro país. Esto no radica solamente en la severa crisis de inseguridad que estamos pasando o en la adversidad financiera que hoy tiene en jaque a las familias mexicanas. Uno de los temas más delicados que mucho daño está causando a la nación, es la polarización, la división y confrontación que se genera y agudiza todos los días desde Palacio Nacional. 

 

Cuando inició la administración del presidente Andrés Manuel López Obrador, en el ocaso de 2018, en sus primeros mensajes, lejos de generar un llamado a la unidad, la cordialidad y la suma de todas y todos, convocaba al debate constante entre chairos y fifis; los neoliberales y conservadores; los aspiracionistas y corruptos. En síntesis, quien tendría la obligación de cohesionar a las, los y les mexicanos, es el responsable de en cada mañanera, convocar al conflicto social entre la ciudadanía.

 

Ejemplos en los cuatro años cumplidos y contando, hay de sobra. El más reciente, la marcha que realizaron millones de ciudadanas y ciudadanos que exigen respeto a las instituciones, la defensa del Instituto Nacional Electoral y de la democracia; que terminaron por provocar a AMLO y está dispuesto a contestar la provocación. Esto nos lleva a estar una vez más frente a esa confronta entre co-nacionales. Por un lado, quienes ejerciendo su derecho a manifestarse recorrieron todo el territorio nacional bajo el gritó “El INE no se toca” y por el otro, quienes desde la esquina de la 4T han acompañado a López Obrador a su recorrido en la Ciudad de México con una convocatoria de todo el país bajo el pretexto del cuarto aniversario de su llamada “transformación”.

 

Siguen provocándose las vencidas, la competencia entre gobierno y gobernados. La constante pugna por dividir y polarizar se agudiza. Es permanente la intención de fomentar el principio de “estás conmigo o en contra de mí”. No podemos aspirar a vivir y tener un México en el que sea esa la estrategia para mantener el control. Qué lástima que se mida la razón entre quien moviliza el mayor número de personas, partiendo de la conciencia que significa basar “tu verdad” en quienes son nómina, beneficiarios, empleados.

 

Nuestro país no puede seguir en la ruta del colapso social producto de la confrontación constante. Vivimos una realidad que lo que requiere en mayor medida es quien convoque a la unidad, concordia y cohesión de quienes habitamos esta extraordinaria tierra mexicana. No podemos permitir que se le siga apostando a la división y pugna social permanente que nos tiene ajenos a ser empáticos y solidarios entre mexicanas y mexicanos. Es momento, de decidir en qué lado de la historia queremos estar, le apuesto en ser parte de la reconciliación; pero no esa que buscan como raja política, sino aquella que verdaderamente nos permita generar un frente común que nos lleve a tener mejores gobiernos, servidores públicos y sentar esas bases de un mejor México que es nuestra casa, donde vivimos, trabajamos e invertimos. No más Méxicos segmentados o fracturados producto de una visión unipersonal que nos tiene en esta polarización constante.

 

Ya de plano es momento de cantar acompañando a José José: “Vamos a decirnos la verdad. Si te pudiera borrar, te borraría. Vamos a decirlo de una vez, tú me tratas como quieres porque soy preso…”.