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Retos y necesidades de definición en la educación superior
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Retos y necesidades de definición en la educación superior

Alfredo Salazar de Santiago 

 

Actualmente la educación superior en México presenta, entre otras, tres preocupaciones importantes que no deben ser vistos como problemas menores. 

 

Sin duda alguna, puede señalarse la crisis presupuestal a la que, tanto las universidades públicas como privadas, se han sometido en los últimos años; otro es la ausencia de una política pública desde el gobierno federal que permita guiar y enfrentar las exigencias marcadas por las pautas internacionales, así como definir las estrategias para impulsar la calidad académica, misma que, con la presencia de la pandemia por covid-19, se vio cada vez más demeritada y no ha permitido cumplir con cabalidad las funciones sustantivas de las instituciones de educación superior (IES) y participar más activamente como instituciones catalizadoras de un proyecto de país y forjadoras del mexicano del mañana. 

 

Con relación a los problemas presupuestales, se observa que las IES han visto preocupante la falta de apoyo presupuestal desde el gobierno federal, sobre todo para hacer frente a este momento histórico posterior al inicio de la pandemia, donde se requiere enfrentar los rezagos provocados por este fenómeno epidemiológico y atender a un número cada vez mayor de estudiantes en el marco de la obligatoriedad y gratuidad que están establecidos en el artículo tercero constitucional y la Ley General de Educación Superior. En este contexto, las cifras nacionales de la Asociación Nacional de Universidades e Instituciones de Educación Superior (ANUIES), muestran que la matrícula se ha incrementado en un 20%, en tanto que el presupuesto se redujo un 13.5%, por lo que las instituciones deben dar un paso al frente y exigir ante el gobierno federal la paridad presupuestal.

 

Al respecto de la falta de una política federal clara y estratégica para impulsar la educación superior nacional, se observa que, si bien es cierto, antes de estar al frente el gobierno actual, quizá no todo funcionaba a la perfección, pero había programas que debieron ser renovados o servir de referente para atender las transformaciones que se están dando a nivel internacional y que, en la lógica del desmantelamiento que se ha implementado en muchos ámbitos, la educación superior no fue la excepción para este gobierno, ya que no hay una direccionalidad bajo una política pública que concrete acciones para consolidar el camino andado, además que ni las IES buscan liderar, como en otros años, un proyecto de educación superior que permita enfrentar los atrasos para sopesar los rezagos académicos sumados a los efectos de la emergencia sanitaria. 

 

Con relación a la calidad académica, las instituciones venían trabajando en una lógica que les permitiera mantener indicadores de calidad para estar en la comparsa nacional con un nivel de capacidad y competitividad académica para enfrentar los retos nacionales e internacionales, y que hoy en día, al parecer, ya no son relevantes para el gobierno, pero tampoco se han determinado cuáles son los parámetros para la transformación tan anhelada y prometida. Esperamos que los ciudadanos no nos quedemos esperando. Grandes retos que no se deben pasar por alto. Al tiempo.