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No obstruyas mi puerta
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No obstruyas mi puerta

Jesús Domínugez Cardiel

 

Corría el año de 1807 y, como siempre, las relaciones vecinales no eran del todo tersas. En esta ocasión relato una circunstancia muy particular que sucedió en Zacatecas por aquellos años.

 

Según el expediente consultado, un callejón denominado Alcaicería separaba dos predios domésticos, por lo que el dueño de una de las casas tenía una puerta “falsa” colindando con dicho espacio. Sin embargo, la dueña del otro, de nombre María Josefa Badillo, comenzó una obra que afectaba a Juan Ramírez Fernández.

 

La situación era que la citada María Josefa construía, al parecer, una barda que tapaba el acceso a la puerta de Juan Ramírez, pues no respetaba el callejón existente, es decir, trataba de ampliar su terreno más allá de lo legal.

 

Como era de suponerse, don Juan no se quedó de brazos cruzados y mediante un escrito informó al cabildo zacatecano de la situación. Seguramente entre los vecinos tuvieron algún intercambio de pareceres y no llegaron a un acuerdo, pues la carta dirigida al ayuntamiento tuvo que pasar directamente con el teniente letrado e intendente interino José de Peón Valdez.

 

Entonces, entre el 1 y 3 de agosto de ese año se efectuaron las diligencias por orden de Peón Valdez para resolver el encono, pero, no fue tan sencillo, pues ambas partes argumentaban tener la razón. Así, para llegar a una solución se procedió a que asistieran a verificar de manera directa cómo se encontraba la obra.

Una vez ahí, se percataron que, en efecto, la obra de la señora Badillo rebasaba los límites de su propiedad, pues obstruía la puerta falsa del señor Ramírez. Lo anterior quedó asentado en el informe que solicitó el intendente interino, cuestión que se le hizo saber por medio de Juan Ramiro Fernández, quien devengó seis pesos para llevar a cabo la deliberación.

 

Una vez con el informe realizado se dictó que, el sitio en donde estaba la puerta falsa se declarara perteneciente a Juan Ramírez Fernández. 

 

Lo anterior da cuenta de que a finales del periodo novohispano, las autoridades atendían los problemas y trataban de solucionarlos, aquí no es mi menester enjuiciar si fue correcta la deliberación o no, pues necesitaría más información, por ejemplo: planos de los terrenos, conocer la ubicación exacta y una búsqueda minuciosa de más documentación.

 

Sin embargo, este tipo de datos curiosos y hasta en ocasiones divertidos, demuestran que la historia no sólo son personajes de gran reconocimiento, sino cuestiones comunes que hasta en la actualidad se pueden seguir dando, pues si observamos la ciudad, incluso también en otras poblaciones, habrá casas o edificios con puertas o ventanas hacia terrenos ajenos, pero también otras clausuradas por haber intentado actuar de manera indebida.

 

Si usted gusta conocer más al respecto, consulte el Archivo Histórico del Estado de Zacatecas, pues ahí se resguarda el expediente en la serie de obras públicas, pues lo aquí expuesto es una interpretación de una realidad histórica, mas no la verdad absoluta.