Inicia la mágica transformación en los viñedos
TEXTO Y FOTOS: LUCÍA DINORAH BAÑUELOS
LUIS MOYA, ZAC.- Inicia marzo y el esplendor de los viñedos está apagado. Los surcos lucen cenizos entre la tierra seca de la que sobresale una vid cada metro y medio con un leñoso tallo seco y enmarañado como único vestigio de que hace unos meses eran frondosas ramas con generosos racimos de uvas.
Es el viñedo de Zenaido Chávez, un vitivinicultor aplicado en mantener vivos sus cultivos, cuya cosecha —allá por julio y agosto—, se sumará las más de 83 mil toneladas que en promedio produce Zacatecas en 11 municipios.
Para lograrlo supervisa, orienta y asesora en su labor a una veintena de trabajadores de la región que se afana, apenas despuntan los primeros rayos del sol, en la poda de las parras.
“Hay que retirar las guías secas para dar paso a los retoños, de los que brotarán racimos de uvas”, explica al tiempo que señala con su mano derecha los cortes precisos en una vid, que dejan al descubierto la masa verde de la planta viva.
Este es el primero de muchos pasos del proceso que hace que el viñedo rinda las 20 toneladas por hectárea que se esperan, si no hay daños causados por ningún tipo de catástrofe (granizo o heladas entre otros), luego sigue el amarre para asegurar que el tronco y las nuevas ramas crezcan por las largas guías de alambre que le dan soporte durante su periodo de producción.
“El amarre debe hacerse con hilo de ixtle, porque es natural, así, cuando el sol y la misma humedad hacen su labor, el hilo, como es orgánico, se deshace y se va a la tierra”, explica el vitivinicultor que de paso afirma que lo que se produce en la colonia Flores Magón se cultiva con amor y cuidado extremo, “procurando siempre llevar todo lo más natural posible”.
Una vez que podan, amarran, riegan, fertilizan y cuidan, entre otras cosas, de los viñedos de Chávez salen toneladas de uva Globo Rojo una de las variedades que se producen en Zacatecas junto con las tintas: Carignan, Ruby, Cabernet Sauvignon y Salvador y las blancas: Sait Emilion, Italia y Moscatel.
En el todo el proceso, se estima una inversión aproximada a 100 mil pesos por hectárea.

Zacatecas y la producción nacional
De acuerdo con el reporte del Servicio de Información Agroalimentaria y Pesquera (SIAP) de la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural (Sader) en México se producen 80 variedades de uva, de las que 50% son de uso industrial, principalmente para vino.
Zacatecas lidera la producción de uva industrial, seguido de Baja California, Aguascalientes, Coahuila, Guanajuato, Querétaro, Sonora, Chihuahua, San Luis Potosí y Nuevo León, cuya producción se exporta a 46 países.
La dependencia destaca que Zacatecas y Baja California aportan el 71% de la producción de uva industrial del país.

Respecto a la uva fruta Sonora ocupa el primer lugar, seguido por Zacatecas, Aguascalientes, Baja California, Jalisco, Coahuila, San Luis Potosí, Puebla, Guanajuato, Baja California Sur y otras entidades con menor producción.
En Zacatecas, Ojocaliente encabeza la producción con 19 mil 802 toneladas en promedio, seguido de Luis Moya con 9 mil 61 toneladas; también hay viñedos en Cuauhtémoc (7 mil 394), Noria de Ángeles (6 mil 109), Villa Hidalgo (4 mil 501), Fresnillo (3 mil 710), Villa González Ortega (2 mil 130), Loreto (628), Trancoso (593), Gral. Pánfilo Natera (326) y Jalpa (167).
También se produce uva en menor escala en Pinos (101) y Villa García (66).

Cosecha y comercialización
El SIAP reporta que la industria vitivinícola genera empleos para 500 mil jornaleros, lo que la convierte en la segunda fuente de empleo en el sector agrícola después de la hortofruticultura.
Zenaido Chávez explicó que en los viñedos de Zacatecas en tiempo de cosecha el trabajo se multiplica y la mano de obra local escasea, por lo que es necesaria la contratación de jornaleros provenientes de sur del país, en especial de Oaxaca, Puebla, Guerreo y Veracruz .
La escasa mano de obra no es el único problema que sortean los vitivinicultores zacatecanos, también la falta de apoyos gubernamentales que les ayuden a sortear los embates de la naturaleza, como las heladas y granizadas.
“Con este gobierno federal desaparecieron muchos programas que nos ayudaban a los campesinos, entre ellos el Seguro Catastrófico”, lamenta Zenaido Chávez.
La comercialización es otro reto, dice Chávez, pues como los otros cultivos a grande escala (frijol, durazno, chile…) “la uva también es acaparada por los coyotes que llegan y pagan muy barato y los compañeros se pelean pa ver quién da más barato.
“Mientras esa sea la mentalidad, no nos pagarán lo que valen nuestras cosechas y mucho tienen que ver los productores de pocas hectáreas, los que no le invierten mucho ni en tiempo ni dinero, que lo que quieren es vender y ya, y nos llevan entre las piernas a quienes si le invertimos para tener buena producción”, remató.



