Diversidad en la maternidad
LUCÍA DINORAH BAÑUELOS
FOTOS: CORTESÍA
ZACATECAS, ZAC.- En el estado, en promedio, una de cada cuatro madres solteras son menores de 20 años (27%). De acuerdo con la Estadística de Nacimientos Registrados 2021 del Inegi, el porcentaje es superado sólo por Puebla (28%) y Guanajuato (31%).
Aunque en Zacatecas la mayoría de los hogares son de tipo nuclear (mamá, papá e hijos) con 67 de cada 100, ya no es visto como fuera de lo común ser madre soltera o madre sola.
A nivel nacional, según el informe, de los 56 millones de mujeres de 12 años y más, 38 millones (67%) son madres, con o sin compañía.
A diferencia de los usos y costumbres de hace unas décadas, ahora las mujeres deciden –generalmente– si quieren o no ser madres, estén casadas o no. Estas son las historias de mujeres, que por diferentes circunstancias, son madres solas.

María rompió paradigmas
Corría 1918 en el México posrevolucionario, cuando “los robavacas” asolaban la región un tanto alejados de la epidemia de gripe española, cuando María, entonces de 16 años, parió a Pablo en la soledad de su cuarto de adobe y techo de bóveda de barro, madera y hierbas.
No era casada, pero su firme y fuerte temperamento la llevó a desafiar a su padre y a soportar sin bajar la cara, la ira de su hermano mayor al atreverse a tener un hijo “del barro”, como siempre dijo.
El desafío fue más allá, a los tres años dio a luz una niña a la que puso por nombre Soledad y tres años más tarde a Reyna.
Quienes la conocieron y aún sobreviven, la recuerdan como una mujer conocedora de las plantas medicinales, del movimiento de las estrellas, partera, recia con todos –hombres y mujeres–, de carácter duro y devota de la Santa Cruz, a quien le hacía altares con enormes flores de papel crepé y reliquia el 3 de mayo.
Según sus propias palabras, poco antes de morir en 1992, tenía sus hijos porque le latía ser madre, pero no ser “sobajada por ningún macho jijodiún”, por eso tuvo sus a sus hijos, sola, los envolvía en sábanas al nacer y los acomodaba en un chiquihuite debajo de la cama hasta que ya era imposible ocultarlos.
De sus tres hijos sólo sobrevive Pablo, que el pasado enero cumplió 105 años.

Paola, madre a los 17 años
Nadie tiene la certeza de por qué decidió tener a su hijo sola. Todos suponen que fue “burlada” por su novio y la dejó sola con la responsabilidad que implica tener un hijo. Ya no está para explicarlo, fue víctima de feminicidio en junio de 2020.
A los 17 años dio a luz a un varón al que crió y educó como madre soltera; trabajó en lo que pudo para llevar el sustento su casa, aunque tenía el apoyo de sus abuelos, nunca se quedó quieta, dicen quienes la conocieron.
De esta manera trabajó como auxiliar de mecánico, ayudante en las cosechas de maíz o frijol, de trabajadora doméstica y vendió tortillas de harina hechas por ella misma para dar una vida digna a su hijo y pagar sus estudios.
Se tituló como licenciada en Derecho cuando su hijo empezaba la misma carrera que a ella le apasionaba.
La maestra; maternidad y migración
Licha no es madre soltera. Es madre jefa de familia y sola porque su marido se fue a Estados Unidos a trabajar y ya nunca volvió. La dejó con cuatro hijos –dos niñas y dos niños–.
Como maestra de primaria trabajó durante 35 años ininterrumpidos en varias escuelas del estado hasta que se jubiló el año pasado, con la satisfacción de haber dado buena vida a sus hijos que ahora también son profesionistas, excepto uno que prefirió las labores del campo.
La maestra decidió ser madre sola “porque no quería que nadie les hiciera mal modo a mis hijos, para corregirlos sólo yo, así nadie me echaría en cara si les daba mucho o poco”.
“No me arrepiento de no haberme casado otra vez como todos me decían. He tenido una buena vida y ahora que estoy jubilada pienso viajar o dedicarme a mil proyectos que tengo en mente, ya Dios dirá”.
Jessy, madre por elección
Un día de 2004 llegó Jessy a su oficina con una idea fija en la cabeza: “es tiempo de ser madre”.
Se acercó a sus amigas Marina y Paloma y les dijo: “he decidido ser madre porque ya tengo casi 30 y el relojito biológico no perdona. Buscaré al padre indicado”.
Y así, entre el asombro de sus compañeras y su decisión, a finales de 2005 dio a luz una hermosa niña, ahora estudiante de artes.
Jessy explicó que no cree en el matrimonio porque ha visto muchos divorcios y malas, “muy malas relaciones maritales entre mis conocidos y que flojera experimentar”, así que hizo realidad su deseo, “al final de cuentas, para ser madre hoy en día no es requisito estar casada”, dijo con un suspiro de alivio.
De acuerdo con el Inegi, la estructura porcentual de su situación conyugal muestra hasta 2022, que la mayoría de las madres estaban casadas (47 %), la quinta parte vivían con su pareja en unión libre, 12% eran viudas y 11% solteras.
Además, siete de cada 10 madres solteras eran económicamente activas.

