Pero diiiiicen…
Miércoles y contando, huele a quincena, pero aún no sabe a nada. Ya tocará, si no es ahora, será mañana. Así que “úntese resina… resignación” y esperemos con paciencia que ya falta menos. Mejor hay que distraernos, concentrémonos en tantas cosas buenas que tiene la vida y pongámonos a echarle ganas, por lo pronto yo, aquí les dejo el chismito del día.
Comenzamos con el paisano Ricardo Monreal que ya pidió licencia en el Senado. Con eso que el presidente López Obrador ya le autorizó el nombramiento como corcholata, se despidió de esa chambita y ahora comenzará con sus recorridos para buscar subir al cuando menos 5% en las preferencias de las, los y les morenistas. Diiiiicen que los premios de consolación son hasta el cuarto lugar, de ahí pa abajo lo único que quedará es un peluche del Peje y si el senador con licencia no logra marcar y salir del sótano del corcholómetro, ya ni en la tómbola lo meten.
Eso sí, no podía salir a recorrer estados, municipios y pueblos como dijo, sin echarse la dominguera. De plano sí se pasó, diiiiicen que poco le faltó para pedir una colecta y comenzar su movimiento. En una entrevista con mi amigui Joaquín López Dóriga aseguró Monreal que “destinará los vehículos de su esposa y de su hijo para la caravana” que lo habrá de acompañar. Porque él no cuenta con recursos como las otras corcholatas.
Diiiiicen que no fueron pocas, pocos y poques quienes desde Zacatecas dijeron que ¡se pasó! Que esa pobreza franciscana ni le va ni se la creen ni es real. Que varias, varios y varies en la amplia familia tienen el modo de armarle no una caravana, les da hasta pa poner un lote de carros y venderlos; que si anda con esas miserias para lograr el boleto presidencial, ahorita hasta para ser integrante del cabildo se ocupan más que ganas, ¿qué onda?, la verdad sí se vio re mal oigan.
Mejor nos vamos rumbo al carreterómetro que de cara al segundo informe de gobierno anda promoviendo el gobernador David Monreal. Ahora se fue al municipio de Apulco, al parecer llegó sin la presidenta municipal Yaneth Morales; pero eso sí, muy bien acompañade con la subsecretaria de Gobierno. Diiiiicen que acá en la ciudad no hay quien vaya y atienda a las, los y les manifestantes del sindicato de Salud en Fresnillo y Zacatecas de parte de la Nueva Gobernanza, pero qué tal se llevaron a Julia Olguín a esa gira por la región de Nochistlán.
Si por eso la gente comenta que se pasan y que no es posible que se haga con descaro este tipo de acciones que demuestran desinterés, complicidad e intolerancia frente a los verdaderos problemas que es responsabilidad del Gobierno del Estado atender. Por eso luego diiiiicen que la decisión que se toma en el búnker de comunicación es –lejos de intentar siquiera resolver los líos– mejor bloquear a la gente de redes sociales, hacer como que nada sucede o taparse ojos y oídos; no se pasen.
Donde me diiiiicen se andan pasando es en las casas asistenciales que dependen del SEDIF. Resulta que en la Casa del Abuelo, la Casa Cuna Plácido Domingo y la Casa de los Jóvenes, los abusos, excesos y hostigamiento están desbordados. Cuentan con desesperación y hasta lágrimas en los ojos quienes ahí laboran, que ya no soportan lo que está pasando y le piden a la señora Sara Hernández que haga una pausa en resolver problemas ajenos y le dedique un ratito a escuchar y encontrar una solución a esta crisis laboral que tiene hasta con miedo al personal, qué feo caso.
Antes de irnos y hablando de cosas y casos raros y feos, me diiiiicen que, sin miedo al éxito, al prestigio y el qué dirán, el alcalde José Saldívar confirmó, anunció y presentó lleno de orgullo el Festival de Julio.
Quienes estuvieron presentes diiiiicen que poco faltó para en su discurso mencionar que tiene las veladoras prendidas, las oraciones permanentes y las acciones necesarias para ver si, cuando lo inauguren, puede acudir su querido Julio César “N”.
De ese tamaño anda la cosa en Guadalupe, ya ni la burla perdonan los morenos gobernantes, oigan. Ya mejor nos vamos. Eso sí, ustedes ya saben y que no se les olvide que aquí todo lo que salga, igual ni es cierto, nomás ¡diiiiicen, diiiiicen!

