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El enfermo   
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El enfermo  

CARLOS PEÑA BADILLO 

El ser humano, sin que sea exclusivo de nuestra especie; estamos expuestas y expuestos en todo momento, a enfrentar complicaciones de salud, físicas o emocionales, económicas o sociales, por sólo citar ejemplos. Desde el momento en que se tiene el diagnóstico de una enfermedad, padecimiento, problema, crisis, adversidad, debe urgentemente atenderse, enfrentarse. Negarlo o hacer que nada pasa sería como atentar consigo mismo. No hacer conciencia de que las cosas no están bien resulta hasta irresponsable.

Ello implica tomar decisiones. Actuar y determinar cómo enfrentar y resolver. Es el momento justo de corregir hábitos, acciones o actitudes, usos o costumbres que nos están llevando a esas consecuencias que provocan daño o afectación personal, familiar. Es responsabilidad personalísima hacer el alto en el camino y desde ahí replantear con determinación ¿qué? ¿cómo? ¿y con quién? Esa realidad puede cambiar.

En el ejercicio del poder público, esto no solamente se vuelve necesario, es una obligación hacerlo. Sin embargo, hemos sido testigos como en los gobiernos de Morena, no solamente se empeñan en negar el problema, están obsesionados en buscar culpables y justificar la ineptitud; la falta de resultados, estrategias y soluciones a lo mucho que nos aqueja y preocupa.

Se ha convertido en el sello nacional y la instrucción presidencial. O de plano, es el estilo y formación que llevan y tienen quienes gobiernan desde los principios morenistas. Ejemplos tenemos muchos, en Zacatecas lo tenemos con creces; frases como “herencias malditas”, “la culpa es del pasado”, “fueron los gobiernos neoliberales” o el “así lo hicieron los del PRI” son el pan nuestro de cada día. El contraste es abismal, el país atraviesa uno de sus momentos más complejos y en el caso de nuestro estado, todos los días se agudiza la carga de inconformidades y decepciones sociales en todos sentidos. El discurso de “la culpa es del de atrás” cada vez queda más en ridículo y con menor valor de justificación.

La nota de las últimas semanas ha recaído en el municipio de Fresnillo, donde bajo el gobierno de Saúl Monreal se habla de una percepción negativa desbordada, fundada no solamente en una medición realizada por el Inegi; no basada exclusivamente en los argumentos de todas las mediciones nacionales que ponen a El Mineral, lamentablemente como uno de los municipios más inseguros de México y donde mayor miedo se respira. Si no, confirmada por las y los fresnillenses que están hartos de vivir en una realidad que duele y lastima, no sólo por los hechos recurrentes de inseguridad, sino por una administración municipal que mucho queda a deber por la falta de resultados y respuestas. Es reprobable que lejos de buscar la coincidencia para enfrentar y buscar resolver las demandas ciudadanas, sea una constante de los jueves buscar una canción como distractor, lejos de una solución a las crisis de uno de los municipios más importantes del estado.

Gobernar va mucho más allá de justificar o culpar porque las cosas no suceden. Desde el momento en que asumes la responsabilidad de conducir una administración, aceptas las consecuencias de ello. Basta de intentar después de cinco o dos años, decir que no hay enfermedad y que todo es culpa o resulta imputable a los demás. Lo primero es reconocer, asumir y buscar solucionar, porque lo único cierto es que las cosas no están bien y a partir del “sí protesto” ese, ese es tú problema, tú enfermedad y negarlo jamás es o será solución.