Resiliencia en los jóvenes, “doblarse pero no romperse”
En la mira
ALFREDO SALAZAR DE SANTIAGO
En el turbulento escenario de la vida moderna, los jóvenes de hoy se enfrentan a innumerables desafíos que ponen a prueba su capacidad de adaptación y superación. La resiliencia, esa cualidad que permite a las personas enfrentar la adversidad y salir fortalecidas, se ha convertido en un recurso invaluable para las generaciones más jóvenes.
La resiliencia es la capacidad de una persona para enfrentar y superar situaciones difíciles, traumáticas o adversas, y salir de ellas fortalecida. A menudo se le describe como la habilidad de «doblar, pero no romperse». Es como un músculo mental que puede fortalecerse con el tiempo y la práctica. Ello no implica evitar el dolor o el sufrimiento, sino más bien aprender a lidiar con ellos de una manera que nos haga más fuertes. Los jóvenes pueden enfrentar una amplia gama de desafíos, como problemas académicos, conflictos familiares, estrés, presión social y problemas de salud mental, entre otros y la resiliencia les ayuda a superar estos obstáculos sin que los definan o limiten.
La adolescencia y la juventud son etapas de la vida caracterizadas por un alto grado de cambio y transición, donde los jóvenes enfrentan la presión de la toma de decisiones cruciales, la formación de su identidad, y la búsqueda de independencia. Además, a menudo se encuentran con obstáculos inesperados que pueden poner a prueba su capacidad para afrontar la adversidad, por lo que la resiliencia es un elemento crucial que debe ser impulsada, ya que gracias a ella, pueden desarrollar habilidades para enfrentarlas y fomentar estrategias efectivas para superar desafíos, aprender a gestionar el estrés, a buscar apoyo y a tomar decisiones informadas. De igual manera, fortalecen la autoestima, ya que al superar dificultades, los jóvenes ganan confianza en sí mismos y en sus habilidades. No hay que olvidar que también la resiliencia está estrechamente relacionada con la salud mental, por lo que los jóvenes resilientes son menos propensos a desarrollar problemas de salud mental y son más capaces de superarlos si se presentan, logrando además a tener un éxito académico y profesional tendiendo a ser destacados en sus estudios y carreras.
Existen estrategias para desarrollar la resiliencia en los jóvenes como fomentándoles el apoyo familiar, ya que ello tiene un papel clave al proporcionarles amor, comprensión y una red de seguridad emocional. De igual manera, propiciar en ellos la autonomía en la toma de decisiones y enseñándoles a analizar problemas, establecer metas realistas y buscar soluciones prácticas, siendo esencial para desarrollar su capacidad de afrontar dificultades, que tengan una comunicación abierta para la expresión de sentimientos que permitan procesar las emociones y buscar apoyo cuando sea necesario, y que hay que aprender que el fracaso es parte de la vida y que es una oportunidad para aprender y crecer.
A partir de lo anterior, queda claro que la resiliencia es una cualidad esencial en el mundo actual que hay que impulsarla entre nuestros jóvenes para enfrentar su día a día en beneficio de todos nosotros y de ellos mismos. Al tiempo.

