¿Pronósticos para 2024? Depende, depende, depende…
Iván López
Un año difícil está por cerrar y en él se presentaron varios problemas que todavía hoy sus consecuencias nos impactan, en especial con el poderoso vecino del norte: problemas bancarios y peligro del cierre del gobierno de Estados Unidos, incremento de las tasas de interés de la Reserva Federal (FED) –el equivalente al Banco de México, pero con esteroides–, a mitad de año, la baja en su calificación crediticia, la relativamente reciente huelga automotriz y en los próximos días –afortunadamente– no se espera que la FED vaya a cambiar su tasa, dando un respiro al mundo.
Mientras tanto, nuestro tipo de cambio anda deslizándose en los 17 pesos por dólar, del tingo al tango entre máximo y mínimos dentro de ese parámetro, pero se ve difícil un bajón mayor o si no se cree que este se sostenga por mucho tiempo, tomando en cuenta que el pasado lunes tuvo el peor desempeño en los últimos meses.
Las elecciones para Presidente también tendrán su importancia en las finanzas mexicanas, tanto o más que los propios indicadores económicos promedio, por ejemplo, es de esperar que si el expresidente Trump avanza y fortalece su candidatura, las perspectivas de inversión extranjera en México se reducirán, pues nuestro país va a dejar de ser atractivo para empresas que aprovechen la cercanía con el mercado estadounidense –Nearshoring dicen los que saben– y por tanto, afectará negativamente también las previsiones de crecimiento, precisamente en un año que también es electoral en el lado mexicano.
Además de que se espera un bajo dinamismo económico debido a que el gobierno federal no consideró en su presupuesto un programa de obras públicas que aumente el empleo, en particular en la industria de la construcción, que es por mucho, la rama que mayor empleo genera de manera directa e indirecta, y que sirve de colchón cuando la industria privada no puede o no quiere invertir.
Peor escenario nos dejó el conflicto en Nuevo León, uno de los estados más dinámicos en cuanto a inversión y empleo bien remunerado se trata, pues la salida y arrepentimiento del gobernador -para algunos todavía exgobernador, se espera un buen pleito en lugar de un mal arreglo- Samuel García puede espantar o al menos, retrasar la inversión planeada o la deseada en la Sultana del Norte.
En fin, hay tantas variables y conflictos que surgen de repente que por el momento, tratar de hacer un pronóstico económico del próximo año cae dentro de la repetición constante de aquella palabra que los economistas tanto amamos: «depende», y para no repetirla tantas veces, deberemos esperar un poco para poder aplicarla con más precisión. Al tiempo.

