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Abuelos
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Abuelos

JESÚS DOMÍNGUEZ CARDIEL 

Enero es un mes que ha sido, en lo particular, difícil en dos momentos de mi vida, pues han sucedido las partidas de mis dos abuelos, don Pedro y don Eugenio, los apellidos, por razones obvias ya los sabrán.

Pero la idea de esta Pluma, no es recordar sólo porque sí su deceso, sino más bien, hacer un brevísimo repaso de algunos hechos de la historia del siglo XX a través de sus ojos y de lo que llegaron a platicarme o en su defecto conocer en voz de otras personas.

Comienzo con mi abuelo Pedro, nació el 16 de enero de 1937 en la comunidad Tacoaleche. Su infancia la pasó en ese lugar, así como su adolescencia donde contrajo nupcias con mi abuela Carmen, así como su primera etapa de su adultez; si bien su vida fue la de un agricultor y trabajador de la construcción, fue partícipe de movimientos en pro de la mejora de los campesinos y llegó a poseer un silo (cono) de la misma comunidad. 

Sin embargo, don Pedro fue favorecido con el reparto agrario y la política de apoyo al campo, de ahí logró la subsistencia y en parte de la de sus 14 hijos. Pero también, vivió en carne propia el Programa Bracero para viajar a los Estados Unidos con permisos de estancia legal. A su regreso dedicó su vida a la construcción y al llegar a la tercera edad a la parsimonia de la vida doméstica. 

El caso de mi abuelo Eugenio, nació el 23 de julio de 1928 en la comunidad La Escondida en la capital de Zacatecas. Durante su infancia mantuvo empleos como ayudante de la mina El Bote. Ya en su adolescencia se casó con María, mi abuela, y se mudaron a la capital del país, todo esto en el boom de la migración del campo a la ciudad y del llamado “Milagro mexicano”. 

Allá trabajó en fábricas, recordemos que fue una época de industrialización. Estuvo de cerca en el movimiento del 68 y de la inauguración de las primeras líneas del sistema colectivo Metro, pero la fortuna no le benefició y conjuntamente con algunos integrantes de su familia, regresaron a Zacatecas; de los 10 hijos, uno echó raíces en la capirucha. Su nuevo empleo lo llevó a trabajar nuevamente en la mina El Bote, en donde hoy está uno de los centros comerciales más famosos de Zacatecas, de ahí se jubiló para también dedicarse a la vida familiar.

Como se puede ver, en algunos acontecimientos que marcaron la vida de México en el siglo XX, mis abuelos o participaron o lo vivieron de cerca, en este sentido, no es privativo de ellos, pero sí quería rememorar un poco de su vida entrelazada con la historia nacional.

Finalmente, comentar que todas las personas tenemos historias de vida y que son viables para recordar y escribirse, pues el género biográfico nos lleva a conocer con más profundidad, pero también para darnos cuenta de que todos somos parte de la historia, así que invito a no dejar en el olvido a aquellos antepasados que de alguna u otra forma han participado en el devenir del terruño o del país.