Sic itur ad astra
Rara Avis: Letras, Arte y Cultura Novohispanas
Salvador Lira
De los elementos de producción y prefijo de autor más poéticos que se desarrollaron en el periodo novohispano, sin duda alguna se encuentra el sello (o bien, divisa) utilizado por Carlos de Sigüenza y Góngora: el Pegaso en vuelo con el mote virgiliano Sic itur ad astra. Al menos, lo encontramos en una gran variedad de portadas de sus obras, tan relevantes para nuestra cultura letrada. Entre ellas están: Paraíso occidental… de 1684; Glorias de Querétaro… de 1680; Triunfo parténico… de 1683; o Teatro de virtudes políticas… de 1680, por mencionar algunos.
La representación del Pegaso, como ser mitológico, ha tenido múltiples usos y formulaciones con interacción entre diferentes personajes. En general, se identifica con un sentido de “liberación/ascenso” y “sabiduría”, no obstante, es pertinente precisar características y sentidos de época, pues son en los detalles en donde se encuentran los ingenios de la emblemática.
Alciato dispuso al Pegaso, por ejemplo, junto a Belerofonte. En las versiones de 1534 o la del Brocense, se trata del emblema 102, mientras que en la edición de Diego López de 1615 es el 14. El Pegaso aparece en ascenso, montado por Belerofonte, quien vence a la Quimera. La interpretación y comentario del valenciano Diego López incide en que el ser humano, en símil a la pictura y poesis del emblema, puede vencer cualquier vicio y a los demonios con la virtud. Así lo indica el propio poema incluido en la versión del Brocense, con un símil desde el primer verso:
Como Belerofon[te], gran caballero,
subiendo en el caballo que volaba
la Quimera venció, así tu entero
ánimo en la virtud, los males lava
de los soberbios monstruos de esta vida,
con el consejo hasta el cielo subida.
Este sentido es uno de los caminos interpretativos con el que se utiliza en la imagen del Pegaso en Carlos de Sigüenza y Góngora. En sus obras, aparece el ser mitológico sin un jinete, con la apariencia propia de que es la obra o el rubricante quien se asume como el propio hombre de riendas. El mote, sacado de la Eneida, da cuenta del camino y contenido de su virtud, sabiduría, letras y estilo: Sic itur ad Astra, “Así comienza el camino hacia las estrellas”.



