Petróleo, caídas y el verdadero súper peso: Iván López
Cerca de la mitad del año, aquellos que apostaron a un precio elevado del precio internacional del petróleo derivado de múltiples conflictos mundiales –guerras en Ucrania, en Medio Oriente, altas en la demandas, riesgos de recaída del Covid, temor a un invierno sin petróleo en Europa y un largo etcétera– todo porque el mundo y sus actores principales han mantenido la cabeza fría y sin dejar de discutir entienden que estamos en el mismo barco y no hay que hundirlo.
Mientras que Hacienda le apostaba a un precio superior a los 86 dólares por barril, la realidad lo ha puesto hoy a 82 -el más caro y refinado, la mezcla mexicana, más pesada apenas supera los 74 dólares por sólo unos centavos. Lección aprendida: ¡Nunca confíes en tu buena suerte… Y menos en tiempos electorales!
Esto tendrá implicaciones en el corto plazo en el presupuesto federal y la manera de repartir el pastel en estos últimos meses de la administración.
Hablando de cambios y caídas. Se acaban de dar a conocer los datos relativos al crecimiento económico por estados, y todos crecieron, menos tres, se trata de Tamaulipas, Nayarit y… ¿puede adivinar cuál es el otro estado, amigo lector? Así es… Se trata de nuestro Zacatecas, que disminuyó 0.9 por ciento. Aunque no todo es malo, como también perdemos mucha población por la pobreza, probablemente la Renta Per Capital (ingreso promedio por habitante, resultado de dividir el Producto Interno Bruto entre la Población Total) siga al menos igual. Consuelo de muchos…
¿Las barbas a remojar?
Milei ha saneado el Banco Central, bajado la base monetaria (el dinero en circulación) sin afectar el precio del peso, sino por el contrario, este se ha fortalecido, ¿cómo lo ha logrado? El círculo virtuoso del superávit financiero del tesoro, se ha revalorizando los bonos gubernamentales, las expectativas de inflación se han ido a la baja por primera vez en décadas, genera confianza en empresarios propios y extraños, cancelando las posibilidades de fuga de recursos, lo que ha sido común en la Argentina durante las últimas décadas de gobierno populista.
Dada la magnitud de las reformas y el resultado obtenido, podemos decir que el peso argentino es el verdadero «super peso» con un revalorización que apenas ha tomado cinco meses, es uno de los países con mayor inflación a nivel mundial en esta década. Pero, ¡sí!, hay un pero: este objetivo ha sido una externalidad –termino económico empleado para consecuencias no buscadas al realizar una acción– ya que el mandatario sudamericano planea la muerte del peso –súper o no– y sustituirlo por una dolarización, es decir, el uso del dólar como moneda local, lo cual significaría que ningún gobierno podría manipular su valor y evitar esas crisis tan recurrentes que han sufridos los «ches». Pero la lección que dejan los tricampeones del mundo es que cualquier reforma que busque revalorizar la moneda debe pasar primero por poner orden en las finanzas públicas. Amén.
