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Remesas: esperanza de la familia del migrante
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Remesas: esperanza de la familia del migrante

Entre el abandono y la desintegración familiar

  • Zacatecas es uno de los principales receptores

Lucía Dinorah Bañuelos

Fografías: Cortesía

ZACATECAS.- Cada semana, Chabelita espera la llamada con la que uno de sus cuatro hermanos le avisa que ya le mandó el dinero que la ha hecho subsistir gran parte de su vida: su remesa semanal.

Actualmente recibe 100 dólares que, al tipo de cambio actual, se convierten poco más de 2 mil pesos. Con ese dinero paga víveres, artículos de primera necesidad y salda los recibos de agua, luz y teléfono.

Las remesas han sido para Chabelita, su madre y sus hermanos, el único ingreso económico seguro desde hace mucho más de medio siglo.

Hace más de 50 años su padre, Antonio Rosales, decidió enlistarse en el Programa Bracero para ganar los dólares que le darían bienestar a su esposa y a sus seis hijos. Sin tierra propia que trabajar, a veces tenía ingresos, a veces no.

Con el amor de su familia a cuestas, Antonio dejó Jerez para embarcarse en una aventura que prometía una mejor vida para los que dejaba atrás llenos de esperanza; sin embargo, el anhelo se cumplió a medias.

Por mucho tiempo las remesas fueron constantes y suficientes, pero de pronto, inexplicablemente, fueron espaciándose hasta que se detuvieron. Para entonces, el hijo mayor se había casado y después de unos años de vida con su esposa, también se convirtió en migrante igual que su padre.

Dejó atrás a su mujer y a cinco hijos. La historia, que empezó en los años 40 del siglo pasado, se repitió casi 38 años después.

“La mazorca se desgranó”, dice Chabelita al tiempo que suspira sensible ante un cúmulo de recuerdos que se agolpan en su mente, unos felices otros no tanto y recuerda:

“Nosotros estábamos chicos cuando mi apá se fue pa’l otro lado. Me acuerdo que mi amá lloraba por los rincones de la casa cuidándose de que no la viéramos”.

“Pero no decía nada porque necesitábamos el dinero y porque además en ese tiempo las mujeres no tenían voz ni voto, al menos en mi casa no. Cuando llegaba dinero nos poníamos contentos, pero pos no teníamos a mi apá con nosotros”, lamenta.

Luego de más de 30 años se supo con toda seguridad. Antonio tenía allá una nueva familia y no tenía planes de regresar. “La noticia no cayó nada bien acá”, admite Chabelita.

“Para ese tiempo, más o menos, se casó Hilario (su hermano mayor) que se fue también para el otro lado y pasó lo mismito que con mi apá. Los primeros años mandaba dinero constante, luego también se supo que ya tenía familia allá”.

“Mi otro hermano también se casó, Enrique, pero su esposa no fue tonta y le dijo que si se iba pa’l norte ella se iría con él. No lo dejó irse solo y ya tienen allá como 38 años viviendo, nunca han vuelto”.

“Mi hermana Teresa también se fue, siguió el ejemplo de mi cuñada, y cuando Alberto, su esposo le dijo que se iba, ella hizo también maleta. Ella sí ha venido, tardó en regresar, pero sí viene, sobre todo los últimos años”.

“Ella y mi hermana Hortencia sí vieron a mi amá morir, pero Hilario y Enrique no, los pobres se conformaron con mandar dinero pa’l hospital y las medicinas de mi amá”.

“Hortencia se fue hace unos 15 años, poco antes de que mi apá muriera; se fue porque ya no había quién nos mantuviera ni a ella ni a mi amá ni a mí. Fueron días de mucho estrés porque mi amá no quería que se fuera, porque estaba segura de que pasaría lo mismo que con mis otros hermanos, tenía miedo de no volverla a ver”.

Las cifras

Desde 1992, la Encuesta Nacional de la Dinámica Demográfica (Enadid) del INEGI ubica a Zacatecas como uno de los principales receptores de remesas familiares.

En ese año ocupó el primer lugar del país en migración a Estados Unidos, situación que se refleja en la cantidad de remesas que la entidad recibe a su economía.

El Banco de México (Banxico) reportó que, en el año 2020, el país recibió 40 mil 606.6 millones de dólares (más de 811 mil millones de pesos al cambio actual) por concepto de Remesas Familiares. Esto equivale a una tasa de crecimiento anual del 11.5% respecto a las remesas recibidas en 2019.

Con ello, las remesas se convierten en una de las principales fuentes de financiamiento no sólo para las familias en México. De hecho, hay estudios que indican que el ingreso al país de estas divisas ha sobrepasado incluso a los ingresos petroleros y de la industria automotriz.

De ahí la importancia de las remesas para Chabelita, la comunidad y el estado.

Zacatecas recibió por este concepto durante 2020, según el Banxico, mil 202.3 millones de dólares (más de 20 mil millones de pesos al cambio actual); el 95.6% provienen de Estados Unidos.

En 2020, el 98.9% de las remesas recibidas en el país fueron por medio de transferencias electrónicas; el 0.4% a través de órdenes de pago (money orders).

Las remesas en efectivo y especie cerraron el año con un monto de 276.9 millones de dólares (más de 5 mil 500 millones de pesos al cambio actual), equivalente al 0.7% del total de las remesas que ingresaron al país. 

Sin embargo, no se contabilizan todos aquellos envíos que los paisanos mandan por medio de familiares y amigos, como las que de vez en cuando recibe Chabelita cuando vienen sus hermanas o primos de Estados Unidos.

Así como la familia de Chabela históricamente ha vivido de ellas, hay comunidades enteras que dependen casi en su totalidad de lo que “los norteños” envían a su gente. Ese dinero permite la subsistencia cotidiana; se destina a sus fiestas, sus devociones y a contribuir a su terruño con obra pública en escuelas, templos y lienzos charros.

La esperanza de un bienestar asegurado para Chabela, viene desde Chicago, Texas y California. “Ya todos mis hermanos están allá, sólo yo sigo aquí”, cuenta.

“Mis hermanos quisieron arreglarme pasaporte para que fuera a pasar una temporada con ellos ‘ora que mi amá murió hace dos años, pero no pudieron arreglarme. Y ya ve, me tocó quedarme aquí, cuidando la casa, viendo que se trabaje la parcelita que me quedó y a nuestros muertos”, dice Chabelita.

Sólo ella y su hermana menor viven aún en México, ella en su natal Villanueva y su hermana María en Guadalajara con su esposo y sus dos hijas.