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Luna Nueva

Las 32.8 millones de cartas en papel couché

 

En elegante y brillante hoja de papel couché van repartiendo casi casa por casa una carta de la presidenta Claudia Sheinbaum de cuatro párrafos en la que habla de justicia social y por supuesto, de los Programas Para el Bienestar.

Digo que casi en todas las casas, porque antes de dejar la misiva, los mensajeros -creo que Servidores de la Nación, aunque no vestían el distintivo chaleco guinda- preguntan si hay beneficiarios de los Programas del Bienestar y toman una foto de quien recibe el documento.

No siempre se recibe en casa una carta de un mandatario federal, así que tal vez para algunos pudiera ser un acontecimiento qué celebrar; no recuerdo que en el pasado algún Presidente de la República haya enviado cartas a los beneficiarios de programas sociales, porque hay que recordar, que éstos siempre han existido, no los inventó la 4T, lo que sí hizo fue elevarlos a rango constitucional para que por ley sean distribuidos millones de pesos, provenientes, principalmente si no es que en su totalidad, de los impuestos -muchos y altísimos- que cobran a los contribuyentes.

En el texto, que por cierto no lleva firma autógrafa, se da cuenta de que durante 2025 los programas sociales beneficiaron a 32.8 millones de personas, «con una inversión histórica -yo diría gasto- que, en 2026, alcanzará un billón de pesos».

De acuerdo con mediciones del Inegi y del Consejo Nacional de Población (Conapo), en 2025 la población total de México se estima en aproximadamente 133.4 millones de habitantes. Con esos datos, por simple regla de tres, se deduce que casi un cuarto de la población total de México (24.58%) recibe dinero sin hacer nada. 

Ciertamente, el dinero nunca cae mal, y menos cuando basta con estirar la mano para tenerlo. La poca información real y el nulo interés por leer e investigar, son tierra fértil para que prospere el discurso oficial que no es más que un “coco washig” para hacer creer que las becas son la justicia social en acción.

A la Presidenta y a todos los funcionarios y servidores públicos se les olvida explicar de dónde sale ese recurso, a quien se sacrifica y a cuánto asciende el endeudamiento del país para, entre otras cosas, se sostengan esas becas.

La Posición de Inversión Internacional Neta (PIIN) de México, publicada por el Banco de México, registró al cierre del tercer trimestre de 2025, un saldo deudor de 641.9 mil millones de dólares, lo que representa el 36.2% del Producto Interno Bruto (PIB).

La PIIN es un estado contable estadístico que mide la diferencia entre el valor de los activos financieros externos de un país (inversiones en el extranjero) y sus pasivos financieros externos (inversiones extranjeras en el país) en un momento dado. Funciona como un balance general de la riqueza financiera de una economía frente al resto del mundo. 

Además al cierre del tercer trimestre de 2025, la deuda externa bruta de México alcanzó los 657.5 mil millones de dólares, lo que representó un incremento de 24.4 mil millones respecto al trimestre anterior, según reportes del Banxico. Esta cifra equivale aproximadamente al 37% del PIB del país. 

Hasta donde entiendo, el Gobierno de México está repartiendo dinero para comprar la lealtad de al menos un cuarto de la población sin importar el costo a futuro, un futuro ya a la vuelta de la esquina.

¿Qué pasará cuando sea insostenible el cumplimiento de la constitucionalidad de las becas? ¿Tendremos una crisis como con Miguel de la Madrid por el desplome del petróleo? ¿Tendremos otra vez Nuevos Pesos?

Es una bomba de tiempo que podría explotarle al actual régimen de seguir en el poder, o bien, al siguiente gobernante; estoy segura de que los opositores de ese gobernante distinto a la 4T al que le “explote la bomba”, dirán que fue por malos manejos, por supuesto, jamás aceptarán que con ellos se originó el problema.

Considero que para tener una verdadera justicia social -esa que tanto pregonan llegó gracias a los Programas del Bienestar-, bastaría con  aplicar la ley al pie de la letra, tal como lo dice nuestra Carta Magna, que establece educación gratuita y de calidad, derecho a la salud y a una vivienda digna y tener un empleo bien remunerado.

Sin embargo, cada día es más difícil tener un servicio de salud digno en el sistema público, en Zacatecas porque tenemos médicos mal pagados, sobresaturados de trabajo, enfermeros y trabajadores sociales a los que les adeudan capacitaciones, no hay suministros ni insumos en los hospitales, en las farmacias no hay medicamentos y  un largo etc… que ni con tres becas juntas compensan las carencias.

Hoy en día es casi imposible tener un empleo bien remunerado, no importa si eres obrero o universitario con uno, dos o tres posgrados, porque vamos en retroceso, hasta hace unos años, se ofrecían plazas con salarios remunerados respecto al cargo en la plaza laboral y por supuesto con todas las prestaciones de ley; ahora si acaso se paga el mínimo y sin prestaciones, en estos tiempos es un lujo tener seguro social -aunque no haya medicamentos ja-.

De la educación, mejor ya ni hablamos, porque entre los gravísimos cambios en las currículas escolares y lo mal pagados que están los profesores ya ni clases continuas hay en las escuelas… y así el campo, los sistemas de jubilaciones… todo va en retroceso. Eso que para nuestros padres y para nosotros era normal, para nuestros hijos ya no existe. El país que se construyó en 70 años, en siete se acabó.

La austeridad republicana, esa que dijeron era para administrar mejor al país, ha sido una tomadura de pelo, desde los excesos de los funcionarios que nunca tuvieron y cuando tuvieron locos se quieren volver, hasta los lujitos de mandar cartas en papel fino a 32.8 millones de casas. 

Por cierto… ¿olvidaría la Presidenta que existe Correos de México? Cierto, ella vive en un México diferente al de 133.4 millones de mexicanos…