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En la mira  La virtud cívica en tiempos electorales
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En la mira La virtud cívica en tiempos electorales

 

ALFREDO SALAZAR DE SANTIAGO

 

En la antesala de cada proceso electoral, la sociedad se convierte en un escenario donde se ponen a prueba los valores cívicos de sus ciudadanos. La virtud cívica, entendida como el conjunto de actitudes y comportamientos que promueven el bien común y la participación activa en la vida democrática, cobra especial relevancia en estos momentos. Pero, ¿qué implica realmente tener una virtud cívica y cómo se manifiesta en el contexto electoral?

 

La virtud cívica no es simplemente un acto puntual de acudir a las urnas el día de las elecciones. Va más allá de eso. Se trata de un compromiso continuo con los valores democráticos, el respeto por los derechos humanos, la tolerancia hacia las opiniones diferentes y la participación responsable en la toma de decisiones colectivas. Es, en esencia, la base sobre la que se construye una sociedad democrática y plural. En tiempos electorales, esta virtud se manifiesta de diversas formas. Una de las más evidentes es la participación activa en la vida política y electoral. Esto incluye informarse objetivamente sobre las propuestas de los candidatos, asistir a debates y foros, y discutir con respeto las diferentes posturas políticas. Además, implica el ejercicio responsable del voto, eligiendo a aquellos candidatos que representen de manera más fiel los intereses y valores de la sociedad.

 

Sin embargo, la virtud cívica también se refleja en la manera en que los ciudadanos interactúan entre sí durante la campaña electoral. Es fundamental que se promueva un diálogo constructivo, donde se escuchen todas las voces y se busque el consenso, en lugar de la confrontación y la polarización. La tolerancia y el respeto hacia las opiniones diferentes son pilares fundamentales de una democracia sana.

 

Por otro lado, la virtud cívica implica también una actitud de responsabilidad y compromiso con el bienestar colectivo. Esto se traduce en la exigencia de transparencia y rendición de cuentas por parte de los candidatos y las autoridades electorales. Los ciudadanos tienen el derecho y el deber de demandar información clara y veraz sobre los procesos electorales, así como de denunciar cualquier irregularidad o acto de corrupción que pueda comprometer la integridad del proceso. 

 

En este sentido, es crucial la labor de las instituciones encargadas de organizar y supervisar las elecciones. Deben garantizar que el proceso se lleve a cabo de manera transparente, imparcial y en conformidad con la ley. Además, es importante que promuevan la educación cívica entre la población, fomentando el conocimiento de los derechos y deberes ciudadanos y la importancia de la participación activa en la vida democrática. 

 

Por lo tanto, la virtud cívica en tiempos electorales debe ser un pilar fundamental para el fortalecimiento de la democracia, donde todos los actores sociales como los ciudadanos, candidatos, autoridades electorales, gobiernos en turno y medios de comunicación asuman un compromiso de responsabilidad y contribuyan al fortalecimiento de la virtud cívica, sólo así se podrá construir un país y un estado donde la democracia sea una realidad palpable y no solo un ideal a alcanzar. Al tiempo.