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Más vale prevenir que lamentar…
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Más vale prevenir que lamentar…

En  la mira

Actualmente es común escuchar la expresión social de una «crisis de y en valores». La sociedad actual reclama de sus instituciones educativas, la formación profesional en un marco de valores y complementarla con la que reciben en sus hogares.

Las instituciones como la Benemérita Universidad Autónoma de Zacatecas (BUAZ) en todos sus niveles educativos, y especialmente en el superior, no se escapa a este reclamo social, obligándose a tomar en cuenta estos preceptos dentro de una formación integral en sus educandos.

Con base en lo anterior, la universidad, al ser considerada por excelencia como la institución rectora para la transmisión del saber y del conocimiento, deberá por lo mismo tener como propósito la divulgación de valores éticos y morales, mismos que no deben quedar sólo enmarcados puramente en conceptos, sino que se lleven a la praxis, trasladándolos a la acción inmediata por parte de sus actores.

Para iniciar con este análisis, es conveniente mencionar que toda institución de educación superior pública o privada mantiene su propia filosofía, concibiendo a la educación, casi siempre basada en la transmisión de valores como parte de la formación integral de sus alumnos.

A partir de los valores inscritos en su marco axiológico, debe buscar dejar un legado permanente en sus egresados, imprimiendo una actitud reflexiva, de juicio y de una consciencia en su tarea y actuación diaria; permitiéndole tener muy claro el rumbo que deberá mantener en su futuro como ciudadano y profesionista, atendiendo los retos sociales y su propia identidad personal.

La educación superior representa para los estudiantes, una oportunidad única para recibir una formación académica que les permitirá transitar hacia una madurez para cimentar identidad y respeto, basadas en conocimientos para llevar a cabo una práctica profesional y social como ciudadanos.

Sin embargo, en ocasiones se olvida esta condición y existe una escasa consciencia de servir, así como actitudes de conveniencia, teniendo una ausencia de valores éticos y morales en todas sus actuaciones.

Ante el problema que ha acarreado la crisis sanitaria por el Covid-19, se vislumbra un escenario más incierto para los universitarios, ya que ha prevalecido la imposibilidad de interacción y análisis de la realidad social, dejando de lado la capacidad para generar una empatía social, perdiéndose la posibilidad de dar respuesta como profesionistas universitarios a los retos que demandan los tiempos actuales.

Es por lo anterior que no debe perderse el sentido de la universidad como espacio de socialización, el cual no debe tomar una orientación indeseable, ya que el papel de los actores que dentro de ella realizamos nuestra actividad, puede ser ejemplo a seguir por nuestros estudiantes, ahí la importancia de un comportamiento ético y apegado a valores sociales y profesionales; de no tomar en cuenta esto, no nos quejemos al ver que como ciudadanos y demandantes de servicios profesionales, nuestros egresados nos “paguen con la misma moneda”, mismos que al desarrollar su práctica profesional no se apeguen a principios ni valores, siendo nosotros y la sociedad misma, la más afectada.