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Nombrando emociones y sensaciones
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Nombrando emociones y sensaciones

Adrián Chávez

En todos nuestros espacios (familiar, laboral, de amistades, etc.), nos es realizada la pregunta ¿cómo estás?, lo automático y lo aprendido es contestar con un “bien” y, cuando nos preguntan ¿cómo te sientes?, la respuesta es igualmente “bien”. 

Hoy pensé en hablar de la importancia de identificar y diferenciar lo que sentimos como sensación y lo que sentimos como emoción. Las sensaciones tienen que ver con el nivel físico-corporal, algunos ejemplos son: sentirse presionado, tenso, liviano, inquieto, desesperado, relajado, rígido, vacío, ligero, débil, con energía, sin energía, ágil, etc., es decir, lo que esté sintiendo nuestro cuerpo en un momento específico. Cuando nos referimos a las emociones podríamos hacer una clasificación de cinco principales con diversos niveles de intensidad, entre ellas:

Tristeza: sentirse sin esperanza, lastimado, vencido, herido, rechazado, derrotado, desilusionado, avergonzado, solitario, aislado, despreciado, ignorado, abandonado, inadecuado, infravalorado, perdido.

Enojo: sentirse furioso, desesperado, hostil, abusado, traicionado, humillado, vengativo, odio, irritado, resentido, frustrado, asqueado, harto, manipulado, preocupado, intolerante, fastidiado, tenso, molesto, incómodo, etc.

Alegría: sentirse emocionado, entusiasmado, vivo, jubiloso, exuberante, satisfecho, victorioso, competente, optimista, apreciado, confiado, agradecido, respetado, aceptado, contento, relajado, alegre, bien, calmado, animado, etc.

Miedo: sentirse temeroso, intimidado, vulnerable, desesperado, aterrorizado, alarmado, angustiado, aislado, tenso, suspicaz, inseguro, perturbado, defensivo, sospechoso, desconfiado, anonadado, temeroso, dependiente, indeciso, desorientado, temeroso, nervioso, tímido, inseguro. 

Afecto: sentirse querido, amado, amando, leal, apasionado, libre, apreciado, auténtico, comprometido, comprendido, compasivo, conectado, creativo, generoso, agradecido, afectuoso, cariñoso, tierno, apoyando, amistoso, etc. 

Quizás parezca algo insignificante, pero no lo es, por el contrario, esta información nos permite brindar una respuesta más consciente y presente para con nosotros mismos y el entorno. Se trata de hacer una pequeña pausa para “hacer contacto” y para observar lo que está sintiendo nuestro cuerpo físico y nuestro cuerpo emocional, en el aquí y en el ahora y, desde ese lugar, emitir una respuesta más real y auténtica. 

Evidentemente existe el riesgo de contactar con la vulnerabilidad que nos enseñan a esconder, pero podemos practicar en nosotros mismos y enseñar también identificar estas sensaciones y emociones a los hijos e hijas, enseñando que ninguna es buen a ni mala y que todas tienen su razón de ser y nos enseñan algo, es decir, aprender a mirar sin juicio nuestras emociones y sensaciones.