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Patrocinemos la generación de cristal
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Patrocinemos la generación de cristal

Un turista está en un pequeño pueblo y pregunta: “¿Aquí nacieron hombres grandes?”. Le responden: “No, aquí nacen puros bebés”. Existen dos formas de ver a la siguiente generación; con optimismo o cinismo. El problema es que por lo general cada generación en el mundo ha criticado la siguiente generación.  Los Baby Boomers a la generación X, la generación X a los millennials y ahora los millennials a la generación Z.

 Juzgamos a la siguiente generación cómo la generación de cristal. ¿Pero, quien tiene la culpa que les hayamos puesto así? Nosotros mismos y los papás “helicóptero” qué no dejan que sus hijos hagan nada. Los papás dicen: “no quiero que mis hijos sufran cómo yo sufrí, quiero que tengan las cosas materiales que yo no tuve”. Hace 30 años si reprobaba el joven, regañábamos al joven. Si el joven reprueba ahora, regañamos al maestro.

 Creo que son “de cristal” porque nuestra generación no ha creído en ellos y hemos dejado que el egoísmo, la envidia y nuestras inseguridades nos dominen en vez de pensar en el bien común y apoyarlos.

 Les hemos fallado. Somos tan inseguros por nuestra falta de crecimiento y desarrollo personal que no queremos movernos para que ellos puedan tomar nuestro lugar. Nos aferramos al puesto y no le enseñamos al joven practicante cómo hacer las cosas.

 Las mamás acompañan a su hijo a entrevistas de trabajo y los papás llaman para acomodar a su hija en un puesto con su compadre en lugar de dejar que ellos vayan a aprender cómo abrirse camino en el mundo. Somos una muleta en el crecimiento intelectual, emocional y relacional de su generación.

 Nos toca pasar la estafeta a la siguiente generación con fe ya que ellos tienen todo el potencial para llevarnos al Siglo 21 y más allá. Al no creer en ellos minamos su autoestima y creamos ninis.

Enseñemos valores, apoyemos la innovación y el crecimiento de los futuros líderes de familias, empresas y gobierno. Dejemos que aprendan “fracasando”.  No les pasará nada si los dejas volar. Ellos son más inteligentes que nosotros.

 Cuando veo a mis hijos y a los tuyos me doy cuenta que con Dios, lo mejor está por venir. Es tiempo de mostrarle a la siguiente generación su potencial y lo increíble que son. Patrocinemos la generación de cristal.