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Un nuevo cortijo para la afición taurina de Zacatecas
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Un nuevo cortijo para la afición taurina de Zacatecas

 

Carlos Saucedo Medrano 

curromedrano05@gmail.com

 

En medio de la oleada de descrédito y mal información que azota a la fiesta de los toros, la promoción y difusión de la misma ocupa un espacio de primera prioridad en la vida interna del sector. Cada aficionado, profesional, empresario o ganadero, abona a esa promoción desde su trinchera. Nadie, o muy pocos, quedan exentos de este movimiento común que pregona los valores, símbolos y mensaje social que engendra la tauromaquia. 

 

La más reciente aportación a este movimiento común, la hizo el novillero Ricardo Carmona con la inauguración del Cortijo San Sebastián: importante espacio de su propiedad que reúne las vertientes recreativas que perfuman el mundillo de los toros.

 

La música flamenca, el panel de exposiciones pictóricas, así como el corredor artesanal y la exquisita paella (la mejor del mundo, según algunos contertulios); dieron sabor a esta experiencia campera. No faltaron ni el mezcal ni el vino tinto. 

Algunos charutos sueltos entre la concurrencia le dieron el infaltable aroma a tabaco que en cada ocasión taurina no debe de faltar. 

 

Un servidor (junto a su amado don Chuy que al día siguiente celebró el Día del Padre) asistió, a la par de más de 300 aficionados, a la apertura de este espacio. 

Vale la pena reconocer la impecable organización que previo y después del corte del listón, ejecutó el staff que para tan significativa fecha se aglutinó en hombres y mujeres entusiastas que en todo momento no perdieron atención en los detalles de cada espacio del recinto. 

 

Vale la pena recalcar lo anterior, porque en muchas ocasiones se echa en falta un orden y una planeación previa cuando de espectáculos taurinos se trata. El cortijo San Sebastián lució porque, desde que se anunció en rueda de prensa, tanto la venta de boletos como la promoción del evento nunca faltaron. Vaya: se mostró que era un proyecto serio desde un principio. 

 

En lo estrictamente taurino, los tres erales de Campo Grande no brindaron el juego esperado y los tres espadas del cartel, Fermín Rivera, José Mauricio y el propio Ricardo Carmona, no tuvieron opción de lucir sus tauromaquias. El resultado numérico, como la concesión del mismo, fue simbólico. Un cónclave entusiasta, disfrutó desde el tendido de la celebración de este festival. 

 

Al final, es muy relevante que las y los aficionados a los toros, e incluso quienes no lo son, tengan la oportunidad de rentar un espacio cómodo y moderno para la celebración de sus fiestas privadas, en las que podrán torear vaquillas o erales sin que el engorroso andamiaje burocrático del DIF estatal, o los enjuagues con el guardaplaza de la Monumental, priven del fabuloso crisol de una tarde taurina con algún bautizo, boda, quince años o cumpleaños.