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El carnal de las estrellas, ¡ya no!
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El carnal de las estrellas, ¡ya no!

Selene Ramírez Briones

 

Es la nota de espectáculos del momento es el caso de la cantante Sasha Sokol, en fecha de la conmemoración del Día Internacional de las Mujeres, hace públicas sus vivencias de abuso, pues si bien era un caso público, no había sido denunciado como lo que es, un abuso sexual, por parte del individuo de nombre Luis de Llano Macedo. 

 

Esto nos demuestra como tenemos tan normalizada la violencia contra las mujeres que al ver a un hombre ejerciendo su poder desde los medios de comunicación, puede cometer atrocidades como la de hacer pública una relación amorosa con una niña de 15 años y no se le denuncie y sancione por el hecho, peor aún, lo que se cuestiona es dónde estaba la mamá de la niña, porque como siempre, la culpa tendría que ser de una mujer, y no del hombre que comente un delito y además confiesa públicamente.

 

Es importante reflexionar sobre cómo, el ya famoso pacto patriarcal existe, además encubre a aquellos hombres que, desde sus posiciones de poder y privilegio, pueden cometer delitos contra las mujeres o bien discriminarlas, segregarlas y minimizarlas, y no sólo a ellas, sino a cualquier persona que no se encuentre en una posición privilegiada. 

 

Un caso como estos puede generar reflexiones sobre los abusos que son conocidos y aceptados dentro de los núcleos familiares, pues desgraciadamente es muy común que sean los propios familiares quienes abusando de las niñas y niños en sus propios hogares y se guarda silencio para no dañar la imagen o no separar familias, como pasa también en ámbitos escolares y laborales y cualquier otro espacio de la vida donde exista una relación de jerarquía en el poder y seguramente, esté dominada por hombres. Abona también a la discusión pública, gracias a la valentía de una declaración de una mujer, podemos generar conciencia de no seguir siendo permisivos ante cualquier tipo de abuso contra las mujeres, mucho menos cuando se trata de una niña. 

 

Dejar a un lado la ridícula excusa del amor romántico para cometer abusos, es también uno de los temas principales que saltan a la luz, pues la única justificación del productor abusador es esa y pareciera que es suficiente, pues lo presume y lo relata como si fuera una cuestión normal, siguiendo así, después de más de 35 años ejerciendo violencia contra ella y asignándole responsabilidad por los abusos recibidos. No puede ser más la justificación para la perversidad de una mente enferma y una falta de autocontrol de cualquier violador y abusador. 

 

La evolución de la sociedad ante estos temas es notoria, pero no suficiente, todavía se cree que por venir del mundo de la farándula los hechos son menos agresivos o que es así como funciona la industria, pero no, la dignidad e integridad de las mujeres no es cuestionable en ningún espacio, siempre está por encima de cualquier costumbre y la consigna es clara: ¡Las niñas no se tocan, no se violan y no se matan!