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Sale del olvido José F. Vásquez, compositor de más de 200 piezas
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Sale del olvido José F. Vásquez, compositor de más de 200 piezas

  • La obra del mexicano ha sido recuperada a lo largo de 36 años por su hijo José J. Vásquez, quien denuncia la profanación de la tumba de su padre y la falta de difusión por parte de las instituciones

TEXTO Y FOTO: EL UNIVERSAL

CIUDAD DE MÉXICO.- ¿Qué hizo que el compositor mexicano José F. Vásquez, cuya obra se compone de más de 200 creaciones, haya quedado en el olvido y su figura sea casi la de un fantasma?, ¿qué provocó que el fundador de lo que hoy es la Orquesta Filarmónica de la UNAM y creador de siete óperas —dos de ellas estrenadas por Plácido Domingo en su juventud—, cuatro sinfonías, tres conciertos para piano y orquesta, y dos para violín y orquesta; tres poemas sinfónicos, un ballet, y 61 piezas de concierto, no merezca la atención de las instituciones culturales?

Son preguntas que en 36 años de ir reconstruyendo la obra artística de su padre sigue sin poder responderse el escritor José J. Vásquez, quien denuncia el desprecio con que el Centro Nacional de Investigación, Documentación e Información Musical “Carlos Chávez” (CENIDIM), del Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura trató el archivo de su padre durante los nueve años que allí estuvo despositado; como también denuncia la profanación de su tumba en el Panteón Francés de San Joaquín que sirve de bodega y le robaron la lápida. La denuncia es contra quien resulte responsable.

“¿Por que cayó en el olvido? A mí todavía a estas alturas me quedan muchas dudas, creo que tuvo que ver la parte política, la parte estilística por su distancia con respecto al nacionalismo que dominaba entonces como estilo y en esa distancia cayeron muchísimos compositores, hay una larga lista de compositores que por no comulgar con esas ideas quedaron marginados de los conciertos, de las orquestas. Creo además que hay una multiplicidad de factores, incluso uno de perfil familiar. En el momento en que se muere él y se muere mi madre (con tres años de diferencia) no hubo quien tuviera ni la edad ni la capacidad ni el interés para impulsar que se siguiera tocando su música, esa parte es un poco destinal”, asegura a EL UNIVERSAL José J. Vásquez.

El hijo del compositor mexicano nacido en Arandas, Jalisco, en 1896 y fallecido en 1961, dice que hay toda una cara oculta de la música mexicana que está por ser descubierta e investigada; “les he pedido a las escuelas que revisen sus programas para que los jóvenes músicos sepan quiénes fueron estas personalidades”. Sin embargo, esto no ha ocurrido, así también lo afirma la doctora en artes escénicas por la Universidad de Barcelona, Enid Negrete, quien es una de las expertas en la el archivo de Vásquez.

“Al no conocer la música de José F. Vásquez nos perdemos de una de las cosas más importantes de nuestro país: su complejidad, nos quedamos muy fácilmente en el nacionalismo mexicano y nos olvidamos que hubo otros compositores que buscaron otros caminos, que llegaban a ser impresionismo, que llegaban a otras maneras expresivas. También nos estamos perdiendo de un gran músico, un gran orquestador y un hombre especialmente talentoso para la creación de atmósferas orquestales y un gran conocedor del trabajo vocal, porque escribió muy bien para las voces mexicanas. Escribió siete óperas, nos estamos perdiendo el patrimonio lírico de una parte importante del siglo XX, y esto también es muy grave”, afirma la estudiosa.

Desprecio institucional

Tras la muerte de su padre y siendo él muy pequeño, el archivo de Vásquez se fragmentó, lo expoliaron abogados y gente cercana a la familia. Alrededor del 60% está en resguardo de la Facultad de Música de la UNAM, allí lo encontró José J. Vásquez tras mucho buscar; otro 35% fue reunido por él a lo largo de estos 36 años y fue ese material el que estuvo por nueve años en el CENIDIM sin que hicieran más que la digitalización —cuya copia no le han entregado— y dos eventos de difusión de la obra, para el tercero, la actual administración que dirige Víctor Barrera García, les pedía 15 mil pesos.

Por eso celebran la llegada del archivo a la Escuela Superior de Música Fausto de Andrés y Aguirre (ESMUFAA), en Cholula, Puebla, para su salvaguarda, estudio y difusión, donde se encuentra desde el pasado 15 de julio. El resto del archivo aún permanece extraviado.

Sin embargo, dice el hijo del gran compositor mexicano, que su padre ha salido ya del olvido. En junio pasado, la OFUNAM incluyó en su programa Concierto número 1 para violín y orquesta (1921), interpretado por la violinista francesa Anna Göckel, en la Sala Nezahualcóyotl, bajo la batuta de Ludwig Carrasco, quien halló el manuscrito, por casualidad, en la Biblioteca de la Facultad de Música de la UNAM.

“Ese es el primer concierto para violín y orquesta de la historia de la música mexicana”, asegura José J. Vásquez.

Y celebran el proyecto que encabeza Enid Negrete, de llevar a escena en 2023 la ópera El último sueño (1928), con la soprano María Katzarava, bajo la batuta de Ludwig Carrasco. Luego de reunir la partitura que estaba repartida en los dos archivos, y transcribirla. “Es una obra extraordinaria, una gran ópera; y es una absoluta tristeza que hayamos crecido sin oírla. El expolio de este archivo, su desaparición, su pérdida no fue sólo para la familia Vásquez, fue para todos nosotros, hemos perdido la oportunidad de escuchar estas óperas maravillosas, que están escritas para las voces mexicanas, para nuestros cantantes”, señala Negrete.

Y es que José F. Vásquez fue un grande. Tuvo colaboraciones con la orquesta de la BBC de Londres y Radio Francia; fue el primer mexicano en dirigir en Japón; fue además un imparable promotor musical y creador de instituciones fundamentales en México, como la Orquesta Filarmónica de la UNAM y la actual Facultad de Música de esa casa de estudios, también sentó las bases del proyecto que dio forma a Radio UNAM —aunque no está incluido en su historia oficial—, así como de la Escuela Libre de Música que lleva su nombre, y la Compañía Mexicana de Ópera.

Su obra, su archivo aun no está completo, se han extraviado partituras, y esa —dice su hijo— es otra tragedia, “ya no para mí ni para mi familia, sino para la música mexicana, está extraviada la ópera Citlalli, que es una de las siete óperas que escribió mi padre. Y otras operas que también faltan”. Y aunque el archivo está dividido y a resguardo de dos instituciones, hay una página web, josefvasquez.com, creada por José J. Vásquez y Negrete, donde puede consultarse el catálogo actualizado de toda la obra de su padre y alcanza gran difusión.

Lo que queda pendiente es la denuncia por la profanación de la tumba del compositor. “Es terrible que en un país no haya conciencia ni respeto ni siquiera por los muertos“, dice Vásquez.

JOSÉ J. VÁSQUEZ
Hijo del compositor
“¿Por que cayó en el olvido? Me quedan muchas dudas, creo que tuvo que ver la parte política, estilística, por su distancia con el nacionalismo que dominaba”