Morante de la Puebla: ¡Torero de época!
Orejas y rabo
Carlos Saucedo Medrano
curromedrano05@gmail.com
Parecía que la pandemia de Covid-19 no le dejó nada bueno al mundo del toreo: pérdidas económicas, toros sin lidiarse que se fueron directo al matadero, cuadrillas desempleadas y marginadas por las ayudas gubernamentales, toreros sin anunciarse, ferias sin celebrarse. El año 2020 fue catastrófico.
Sin embargo, en el marco de todo ese lúgubre panorama, un hombre fue capaz de reflexionar y plantearse una idea clara para revolucionar el toreo de cabo a rabo. Fue en la temporada pasada cuando José Antonio Morante de la Puebla dio un paso adelante y se vio anunciado en diversas plazas de Europa con ganaderías que no eran habituales en sus corridas: Prieto de la Cal, Ana Romero, Francisco Galache, Miura, La Quinta, Torrestrella, más todos los hierros procedentes del encaste Domecq.
En 2021 terminó líder del escalafón y con esa buena racha decidió ir más allá: se puso la meta de torear más de 100 corridas de toros en el presente año, hazaña que está cerca de cumplirse. Pero a la par de las cifras o del tipo de toro que ha lidiado, lo más relevante de esta gesta es la forma en la que se ha plantado delante de la cara de los astados y el provecho que obtiene de los mismos.
Porque Morante nos tenía acostumbrados a tirar por la calle de en medio cuando no veía posibilidades de lucimiento en el último tercio, lo cual provocó varias sonatas de música de viento en los tendidos. El José Antonio de hoy porfía mucho con los toros y puede regalarnos obras magníficas como la del pasado viernes en la plaza de toros de Sevilla:
Esa colosal faena al toro Derribado, de García Jiménez –catalizadora del presente escrito– reúne matices del toreo que ubican al De la Puebla del Río como el matador de toros más importante de la presente época. No podemos encasillar su tauromaquia a algún estilo. En Morante confluyen las expresiones del clasicismo, la hondura, el barroquismo y el toreo gallista ¡Qué maravilla tener un torero tan completo en estos tiempos!
Lo mejor es que esta actitud, tan echada para adelante, es visible tanto en las plazas de primera categoría como en los cosos de los pueblos y localidades. En estos tiempos donde el debate taurino tiene su epicentro en las grandes ciudades, conviene fortalecer la fiesta en el medio rural. Es ahí donde la cultura cosmopolita aún no invade la arraigada cultura taurina.
Aún queda mucho Morante para rato y el idilio que mantiene con el toreo se podrá mantener si continúa por esta senda variada y de poderío. Claro está, sin olvidar las ganaderías que lidian poco en España y aplicando el mismo planteamiento en el continente americano. En nuestro país existen hierros interesantes que no figuran en la línea de las ganaderías comerciales y que le pueden embestir a raudales a un torero en estado de gracia como el referido.

