Pero diiiiicen…
Arrancamos de nuevo, lunes de comenzar con sueño y ganas de seguirle de frente al fin de semana. Nos cayó el descanso y con quincena, el problema viene después, llega la cobranza y las presiones. Pero bueno, ya anda una acostumbrada a eso y poquito más, entonces lo mejor es ponerse la pila y juímonos.
Oigan y ya que comenzamos con los “juidos”, así la aplicó la secretaria de Educación en su comparecencia del lunes; ya lo habíamos advertido y fue peor. Era de esperarse que a Maribel Villalpando le fuera como en feria, era la única que podía arrebatarle la medalla “Alfredo Adame” a cualquiera de sus compañeres del gabinete en la “Nueva Gobernanza” y aplicó lo impensable. ¿Qué creen? Diiiiicen que se voló la barda con la complicidad de algunas, algunos y algunes diputades del bloque oficial y nomás nunca llegó a su comparecencia, se pasó por el arco del triunfo la ley.
Lo malo es que nadie le mide que el daño y costo sigue siendo para el gobernador David Monreal con acciones desafortunadas como estas. Primero si no sabía y tomaron esa decisión por sus calzones quien lo haya autorizado, pos malo. Pero si le consultaron al gober Monreal, lo autorizó y no les llamó al orden… peor; está tolerando una descomposición política que parece caminar sin retorno oigan.
Cómo estaría aquello que el viernes se volvieron a acusar de todo entre las, los y les diputades. Se fueron con todo desde Morena en contra de Ernesto González como presidente de la mesa directiva. Y es que diiiiicen se aventaron una mentira del tamaño de Mazapil; aseguraron que la secretaria Maribel llegó desde las 10:00 de la mañana al edificio del Congreso del Estado y que como andaban de flojes las, los y les legisladores, pues no se esperó la titular de Educación, tenía otra agenda y compromisos más importantes y se fue ¿qué tal?
Pero diiiiicen que el diputado presidente González Romo, al estilo Laura en América, instruyó “adelante con el vídeo” y ¡tómala! Que en las cámaras jamás se vio llegar a la escurridiza funcionaria cabeza de la Seduzac. Tal parece que no llegó ni llegará, aun y con que la amenacen de juicio político, total pa’eso son gobierno ¿qué no?
Eso sí, como ya andaban modo filtración y lo pasado, pasado y lo que se diga en ruedas de prensa ahí se queda. Pos entre diputades te veas; no se aguantaron las ganas de seguirse haciendo daño, se evidenciaron unas, con otros y otres, exhibiendo imágenes de los chats privados que tienen para coordinarse y comunicarse respecto a las decisiones internas. De plano diiiiicen que ni cómo ayudarles, una vez más dieron muestra de que ni entre iguales pueden confiarse ni cuidarse de lo que hacen o digan, se perdieron el respeto gente.
El que de plano –diiiiicen– después de tanta presión y como tiene que cuidarse, salió urgido de un desestrés fue el titular de la juventud en la “Nueva Gobernanza”. Después de la presentación que hizo por motivo de la glosa, y donde le reclamaron la falta de recursos, programas y acciones en favor de la juventud zacatecana, Mauricio Acevedo aprovechó la cercanía y confirmó que pa’muchas cosas no hay recursos, pero qué tal pa ir a decir “¡salud!” En Las Quince Letras, total vamos re’bien ¿a poco no?
Oigan y antes de irnos, el pleito que va re’bien y parece que puede mejorar es el que ya tienen casado la superdelegada del Bienestar y la senadora Soledad Luévano. Diiiiicen que ya salió a poner la cara Verónica Díaz, le llamó mentirosa a Chole y le dijo que está “disvariando”, que ya se ponga a trabajar, que haga algo por Zacatecas; la remató asegurando que “ignora el valioso trabajo de los servidores de la nación”.
Como ya iba encarrilada, diiiiicen que le dio otro llegue, pues dijo que “la senadora Luévano no gestionó nada con la secretaria federal del Bienestar y que los recursos ya están programados para su entrega”. Que mejor ya produzca algo y deje de molestar.
Si por eso les digo que diiiiicen que entre morenazas se llevan duro y eso que aún no andamos modo 2024, imagínense lo que nos falta. Nos vamos, ustedes ya saben que todo lo que salga aquí, igual ni es cierto, nomás ¡diiiiicen, diiiiicen!

