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Salud bucal y envejecimiento
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Salud bucal y envejecimiento

En la mira

Alfredo Salazar de Santiago

Hoy en día, cada vez observamos que la cantidad de población de adultos mayores se incrementa a un ritmo considerable, dado el fenómeno de la transición demográfica donde la esperanza de vida de las personas ha aumentado. 

 

Esta evolución positiva asociada a la expectativa de vida depende de muchos factores que interactúan de manera compleja, entre otros los factores ambientales, los impactos de las acciones de la salud pública, la nutrición, la situación económica, educación y por supuesto los avances médicos. 

 

A partir de la década de los años 50 del siglo pasado, se desencadenó el fenómeno de la transición epidemiológica, donde el impacto en la supervivencia se debió a la reducción de la mortalidad en edades tempranas, gracias al éxito en las campañas de vacunación, combate a las enfermedades infecciosas y parasitarias, mayor disponibilidad de alimentos y mejora del sistema inmunológico de los niños.

 

Ya durante la segunda mitad del siglo XX, este aumento se originó principalmente en los cambios registrados después de los 65 años gracias al progreso de la ciencia y la tecnología, lo cual ha abierto el camino a la atención de múltiples enfermedades, particularmente las crónico-degenerativas. 

 

Este proceso de envejecimiento se presenta en todo el cuerpo, afectando por igual todos los tejidos del organismo y la boca también presenta cambios durante esta etapa, situación que es necesario tenerlo presente, sobre todo por las condiciones que ello implica y donde la población debe conocerlo para asumir y detectar todos los posibles cambios que pueden hacerse evidentes, los cuales pueden agravarse por los malos hábitos como el tabaco y consumo de alcohol, cuyos efectos irritantes se superponen y acrecientan los fenómenos normales del envejecimiento.

 

Entre otros cambios que pueden observarse se encuentran, por ejemplo, en la articulación de la mandíbula con la cabeza (articulación temporomandibular), los maxilares o dentaduras y los dientes, músculos, las glándulas salivales, la mucosa de la cavidad bucal, el proceso de tragar los alimentos (deglución), a nivel de lengua, labios, el gusto y el olfato. 

 

En cada una de estas estructuras se presentan diversas alteraciones, las cuales, de no tenerlas presentes, pueden en su caso representar sólo cambios asociados al proceso de envejecimiento, o en ocasiones, transformarse en afectaciones que deben ser consideradas por las personas y por los profesionales de la salud bucal para evitar que lleguen a transformarse en problemas de salud locales y que quizá puedan afectar otras partes del cuerpo de no ser atendidas.

 

Por lo anterior, a los adultos mayores habrá que considerarlos con un grupo de población cuyas características propias de su edad, pueden presentar alteraciones fisiológicas, sistémicas, psicológicas, nutricionales, farmacológicas y odontológicas, a las que se agregan, además, los diversos problemas económicos, sociales y culturales. 

 

Son personas que han venido acumulando durante sus vidas, una serie de experiencias que los llevaron a ser como son, situación que, en los últimos años, ha despertado un interés por parte de los profesionales de la salud bucal para enfrentar sus problemas de salud. Al tiempo.