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Para entender a la fiesta brava hay que vivenciarla: Genaro Borrego
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Para entender a la fiesta brava hay que vivenciarla: Genaro Borrego

  • El exgobernador lamenta la crisis de seguridad que atraviesa Zacatecas



 

“Cada vez hay menos gente que va a las plazas a ver torear y van más bien a un divertimento de cierta frivolidad”

 

TEXTO Y FOTO: CARLOS SAUCEDO MEDRANO

ZACATECAS, ZAC.- Después de hablar sobre su pasión por las corridas de toros, el exgobernador Genaro Borrego aprovecha la reciente llegada de la Corresponsalía del Seminario de Cultura Mexicana, para marcar su postura en torno al clima de inseguridad que vive Zacatecas. Tanto la educación como la cultura son los conceptos fundamentales en los que él se basaría para “recuperar la paz en la entidad».

 

Pregunta.- En la actualidad tenemos una Plaza de Toros México cerrada y el año pasado la feria de Zacatecas se dio en medio de la polémica. En general ¿qué opinión le merece la situación por la que pasa la  fiesta brava en México?

 

GBE.- Vivimos en una era mundial, global, donde la disrupción tecnológica ha dado la oportunidad de tener una información muy amplia y muy diferente a lo que se tenía antes; esto ha hecho que permeen muchas ideas que no corresponden a nuestra identidad nacional. Hay nuevas corrientes de pensamientos, ideas y de creencias; una de ellas es el animalismo, misma que considera a la tauromaquia un espectáculo cruel y contrario a la civilización contemporánea. Por otro lado hay quien quisiera que en México se perdiera la identidad nacional de nuestras dos grandes raíces, que son la hispana y la autóctona y con ello borrar de nuestras tradiciones y de nuestras costumbres, todo lo que viene de nuestra raíz española.

 

Ha surgido un ataque frontal a la tauromaquia, lo cual ha sido muy negativo y nocivo, provocando que los grupos antitaurinos utilicen las vías legales para modificar leyes y así lograr una eventual prohibición.

 

En lo personal respeto mucho a quienes son antitaurinos, porque  me doy cuenta que es muy difícil que alguien comprenda lo que verdaderamente es la tauromaquia. Alguien que no la ha vivido, que no nació con ella, que no ha tenido las vivencias de cómo se cría el toro bravo, de lo que es el toreo, lo que es la relación entre el torero y el toro bravo, lo que es la corrida de toros; todo ello es muy difícil de explicarlo a quién, en primer lugar, no está dispuesto a aceptar ningún argumento. Considero que debe haber reciprocidad. Ellos deben de considerarnos y respetarnos en nuestras creencias y sobre todo en nuestra libertad.

 

Por otro lado se ha ido perdiendo afición. Muchos de los jóvenes que no han tenido de niños o adolescentes vivencias directas con la tauromaquia genuina –no la buyanguera ni la pachanguera ni la tauromaquia chabacana– sino la tauromaquia auténtica, verdadera, respetuosa, digna como la que yo tuve la oportunidad de vivir desde niño, pues sin eso es mucho muy difícil que lo comprendan. Asimismo se ha ido tergiversando un poco el espectáculo. Cada vez hay menos gente que va a las plazas a ver torear y van más bien a un divertimento de cierta frivolidad. Se ha degradado la afición por parte de un cúmulo de asistentes nuevos que no corresponde a la afición de antaño, aquella que, repito, está más vinculada a las tradiciones más hondas que con ver a las corridas como un espectáculo casi social y de entretenimiento.

 

“La quimioterapia que necesita Zacatecas para atacar ese mal es justamente la educación y la cultura”

 

P.- En días pasados usted tomó protesta, junto con otros connotados zacatecanos, dentro de la Corresponsalía del Seminario de Cultura Mexicana en Zacatecas ¿Hay algún plan o intención de acercar a la fiesta brava, con todo lo que ella representa culturalmente, a las nuevas generaciones?

 

GBE.- No es el propósito central de tener en Zacatecas la corresponsalía del Seminario de Cultura Mexicana. Puede ser un efecto colateral, pero el fondo de esta corresponsalía es contribuir a revalorar la cultura en la sociedad zacatecana, no la cultura del espectáculo o de la exposición escenográfica, sino la cultura como el conjunto de ideas, de valores, de acciones, de usos y costumbres de toda una comunidad en su convivencia. Eso es lo que nosotros queremos, abrir espacios y ventanas a visiones distintas, para que se pueda encontrar, sobre todo por parte de los jóvenes –que ese es el enfoque que yo he propuesto que se le dé al Seminario en Zacatecas– para que tengan los cauces para expresar lo que son como habitantes de esta sociedad zacatecana.

 

Yo creo que nuestra entidad está viviendo una situación sumamente grave, tanto que, haciendo una analogía con la medicina patológica, Zacatecas sufre cáncer, tiene una metástasis que se está generalizando. La metástasis del crimen, de la violencia, de la impunidad de la falta de respeto, que cada vez permea más. Con ello yo considero que la quimioterapia que necesita Zacatecas para atacar ese mal es justamente la educación y la cultura. Ese es el camino para darle la vuelta a la situación. A la sociedad nos corresponde un papel por cumplir y eso es lo que busca este seminario: penetrar, poco a poco, especialmente con los jóvenes, para que su mentalidad, su energía y su natural afán de encontrar su identidad lo logren a través de espacios culturales y de expresiones diversas en materia cultural y artística.

 

P.- Para finalizar, don Genaro, si mal no recuerdo el próximo 28 de febrero usted cumple un año más de vida. ¿Qué desearía como regalo de cumpleaños?

 

GBE.- El respeto y el amor de mis hijas, mis hijos y mis nietos. De mis seres queridos y de mi esposa, desde luego. Sentir que ellos me dan amor, me dan cobijo, me dan comprensión y que yo pueda sentirme orgulloso de mí mismo y de ellos; ese sería mi regalo y también que pueda Zacatecas revertir la situación que hoy en día vive.