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Una mala y otra buena
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Una mala y otra buena

IVÁN LÓPEZ 

 

Primero la mala: El crédito al consumidor en Estados Unidos cayó nuevamente en la primera semana de junio perdiendo más 49 mil millones de dólares, equivalentes al 0.42%, convirtiéndose en la segunda peor en el año, después de marzo.

 

Esto es malo porque nuestro vecino tiene una economía hasta cierto punto «plástica», es decir, vive del crédito y no tanto del efectivo. El crédito mueve su economía y una caída del mismo repercute incluso fuera de sus fronteras, incluyendo a nuestro país. Además la caída también se vio acompañada por una disminución en los depósitos todavía más grande, casi del doble, es decir, de 79 mil millones de pesos rompiendo una racha positiva que venía desde finales de mayo.

 

Esto significa que las empresas mexicanas cuyo principal mercado lo constituyen las clases medias y bajas de nuestro vecino enfrentarán dificultades para crecer, y las familias que viven de las remesas podrían ver afectado su flujo normal de billetes verdes en los próximos meses.

 

Pero hay una excepción a la regla: el sector de viviendas se encuentra en franca recuperación y ha logrado sus mejores cifras en cinco años, con una tasa de crecimiento —en inicio de vivienda nueva— superior a la quinta parte, con tasas mensuales cuatro veces más altas de las esperadas. 

 

Esta noticia es buena, ya que la construcción es uno de los sectores con mayores encadenamientos productivos «hacia atrás» y «hacia adelante», es decir, hace crecer tanto a sus proveedores de materias primas como a las grandes cadenas inmobiliarias, entre otros. Esta industria ha provocado crisis mundiales en los últimos años, pero también puede empujar recuperaciones (si la riegas, la limpias) mientras su actividad no genere «burbujas», algo en lo que el gabacho se pinta solo.

 

Si el empuje continúa, los obreros podrán mandar más remesas a nuestro país e incluso llevarse a la familia completa, y algunas industrias nacionales pueden ser arrastradas en la prosperidad del vecino, si sabemos aprovecharlo. Al tiempo.