¡Llegó el intendente!
JESÚS DOMÍNGUEZ CARDIEL
El año de 1794 transcurría y el intendente, es decir, la máxima figura del gobierno borbón en Zacatecas falleció, quedando al frente el teniente letrado José de Peón Valdés, como intendente interino.
Transcurrieron dos años y la situación permaneció, pues el rey Carlos IV de España no había nombrado a alguien que sustituyera al fallecido Felipe Cleere y por supuesto a Peón.
Sin embargo, en 1795 el mismo Carlos IV firmó la asignación de Francisco Rendón, entonces intendente de Luisiana, para trasladarse a Zacatecas y asumir el cargo de la provincia; conviene aquí recalcar que en aquellos años, la Luisiana y por supuesto, su capital Nueva Orleans pertenecían a España.
En este contexto, Rendón acató la orden que fue recibida en abril de 1796 y se trasladó hacia su destino zacatecano, no sin antes realizar sus últimas diligencias en el hoy territorio de los Estados Unidos de América.
En su viaje por mar, es decir, por el Golfo de México, desembarcó en Veracruz y de inmediato se trasladó en carruaje a la ciudad de Guadalajara. Ahí llegó el 2 de julio y después de entrevistarse con el intendente y el oidor, además de haber enviado una carta a José de Peón Valdés en la que solicitaba un informe de la intendencia nuevamente emprendió su travesía.
Al respecto no se sabe si hubo respuesta a la misiva, pero al menos es posible constatar que quería conocer los pormenores de su próximo destino. Ya en el recorrido, es posible afirmar que fue por la ruta antigua de Guadalajara a Zacatecas, mediante las que pudo conocer algunos pueblos y por supuesto, la orografía
zacatecana.
Finalmente el 11 de julio llegó el intendente a la capital. El pueblo lo recibió de acuerdo a las costumbres de la época, es decir, se hizo la lidia de toros y se ofreció un banquete, sin embargo conviene decir que sólo se destinaron al efecto 300 pesos.
En este sentido, se puede decir que el recibimiento fue discreto y la lidia de toros, los cuales corrían por las calles aledañas a la plaza de Villarreal (hoy Independencia), fue lo más destacado. Al menos eso sucedió por parte de la población y obviamente por los miembros del ayuntamiento, quienes no veían con los mejores ojos el arribo de Rendón.
No obstante, sus homólogos de otras provincias, así como otras autoridades del régimen borbónico, sí lo hicieron. Destacan al respecto, los intendentes de Veracruz, Guanajuato, Guadalajara, Oaxaca, Puebla, Durango y San Luis. Por otro lado, también le felicitaron miembros del Santo Tribunal y de algunas facciones del clero secular.
En esta ocasión quise hacer referencia al arribo de Rendón por dos motivos: el primero, porque sin saberlo, fue el intendente que en más contribuyó en la mejora arquitectónica de la ciudad; el segundo porque era de notarse ya el descontento de los criollos miembros del ayuntamiento, principalmente, ante el gobierno de peninsulares.
Así, el 11 de julio de 1796, es decir, hace 227 años arribó Francisco Rendón, hombre ilustrado que impulsó la edificación de la Alhóndiga (hoy Casa Municipal y de Cultura) y la Casa de Ensaye (Museo Zacatecano), principalmente.

