La inflación, ¿milagro gubernamental?
IVÁN LÓPEZ
Acaba de publicarse el dato de la inflación general en el país (o sea, el aumento promedio de los precios) y resultó menor de lo esperado, ubicándose en 4.27% a mediados de este mes de octubre, quedando 0.24% más pequeña que el mismo mes del año anterior, y de hecho se esperaba que rondará alrededor del 4.40 por ciento.
Esto ha ocasionado que algunos toquen las campanas y levanten los ojos al cielo agradeciendo una «buena gestión gubernamental» en el control inflacionario. Sin embargo, primero, como lo hemos dicho varias veces, el control de la inflación y su éxito, depende principalmente del Banco de México, el cual es autónomo, es decir, no está subordinado al gobierno y ha logrado buenas notas no tanto por el apoyo del gobierno, sino, a pesar de él, pues en múltiples ocasiones las declaraciones han llevado a caminos distintos, pero siempre, la última palabra la toma el banco.
Segundo, más allá de una política monetaria o antiinflacionaria (normalmente, imprimir más billetes provoca mayor aumento de precios) en realidad la disminución de la inflación tiene un componente totalmente natural, donde la abundancia relativa de frutas y verduras de tempora provocó la disminución de su precio, después de todo, a mayor abundancia de un bien, menor es su costo, y por el contrario, la escasez de un producto provoca que su precio aumente.
Este mismo efecto se vivirá, pero en sentido contrario cuando llegue el invierno, cuando se disparan los precios de varios alimentos, que combinado con el aumento en monedas derivado del aguinaldo y la sed de gastar en regalos y pachangas navideñas ocasionará precios cada vez más altos, con disminuciones en la llamada cuesta de enero, cuando casi nadie tiene dinero para gastar y aún quedan muchas mercancías por consumir.
Ahora vivimos temporalmente un periodo en el que los precios bajan, pero el peso se encarece, el cual ya llega a los 18 pesos con 23 centavos, lejos del tan cacareado superpeso -se los dije- mientras que un euro debilitado se cotiza en 17.64. Cuando el euro se recupere, deberíamos preocuparnos, gran parte de nuestra estabilidad macroeconómica se debe a la debilidad de la moneda europea ante la moneda de nuestro vecino del norte, pero el equilibrio es tan delicado, que cualquier movimiento brusco podría invertir la tendencia.
En el caso del conflicto en Medio Oriente, este influye para que el euro no encuentre quietud y experimente fuertes presiones especulativas, sobre todo, a la baja, lo cual, repito, nos beneficiaría en el corto plazo, pero si la crisis se profundiza, el resultado final podría ser contraproducente. Sólo el tiempo mostrará las tendencias finales, y para ello dependeremos de aquella palabra que tanto nos gusta a los economistas «depende». Toca esperar un poco para pesar los hechos en la balanza económica.

