Bendita memoria que me hace seguir recordando tu risa…
DEVANY ROJAS
Las festividades del Día de Muertos son una de las fechas más conmemorativas para todos los mexicanos, su historia se remonta desde la época prehispánica en las raíces indígenas de las culturas autóctonas de Mesoamérica, para luego fusionarse con creencias católicas y evolucionar a lo largo del tiempo. Para los mexicanos puede tener un sinfín de significados, mientras que para algunos son fechas para usar disfraces, pedir dulces, decorar sus casas con temáticas de esta temporada del año, pero para otros, una gran mayoría de personas, significa un día para honrar la memoria de quienes ya no siguen físicamente en nuestro camino, pero que son recordados y vivirán siempre en nuestra memoria. Que siguen viviendo en cosas que parecieran simples, pero que al verlas o escucharlas son capaces de arrancarle las lágrimas a una que otra persona.
Estas fechas me hacen reflexionar muchas cosas, desde la gran diversidad de nuestra cultura, y las tradiciones mexicanas que tanto amamos, recorrer las calles y encontrarse con altares de muertos, adornados con comida, veladoras, panes de muerto, papel picado de todos los colores, el copal e incienso y las flores de cempasúchil tan características de la temporada, y claro, lo más importante, en la parte más alta del altar, la persona a quien va dirigido. Pero otras de las cosas en las que me gusta pensar es en el tiempo invertido por parte de las familias, los conocidos y lo familiares pensando en la comida y las bebidas favoritas del difunto, lo que más disfrutaba en vida, lo que le gustaba, y es que así es como los recordamos, porque viven en esas pequeñas cosas que para algunos pueden ser simples, pero para otros significan todo.
Los recordamos en sus platillos favoritos, en las canciones que cantaban y bailaban, en la música que escuchaban, en sus chistes, en sus pláticas y sus anécdotas que incluso replicamos de generación en generación, los recordamos en los perfumes, en sus olores, en las fotos, en los consejos que nos daban, recordamos sus risas y bendita memoria que hacen que aún podamos traerla a nuestro presente, aunque ellos ya no estén.
La muerte es lo único que tenemos seguro en la vida, pensar en ella es algo que tratamos de evitar y es que sólo en México la vemos de una manera tan peculiar, no como algo malo, sino como algo que es parte de nosotros y de la vida misma, basta pensar que hasta el maquillaje de catrinas y catrines se ha vuelto tan icónico hasta para los ojos del mundo, y qué decir de los desfiles llenos de color y creatividad, las coronas de flores, los tocados y los sombreros de copa engalanan las calles como en cada año. Ser mexicano es brindar con la muerte, tener una identidad única que nos diferencia del resto del mundo, es visitar cada uno de los estados de la República y maravillarnos porque en cada lugar le ponen su distintivo a las festividades, pero en el fondo tenemos el mismo objetivo: Honrar la memoria de quienes cerraron sus ojos por última vez.
Qué importante sería nunca dejar morir estas tradiciones, enseñarles a las nuevas generaciones a mantenerlas y vivirlas, y que no se pierda el bonito significado de seguir recordando a quienes ya no siguen en nuestro camino terrenal.
¡Feliz Día de Muertos!

