Algunos músicos míticos
JESÚS DOMÍNGUEZ CARDIEL
El pasado 22 de noviembre se celebró un año más a cada una de las personas que se dedican a la música, es decir, a músicos, compositores y ejecutantes líricos de algún instrumento, ya que, según el calendario católico es el día de Santa Cecilia.
Por eso en esta ocasión, antes de iniciar con un pequeño recuento de músicos míticos, quisiera felicitar a quienes se dedican a la creación y ejecución de melodías y canciones, en especial a mis amistades y conocidos, entre los que destacan: Amaranta Jiménez (violinista), Johnny Alvarado (cantante, bajista y mariachi), Edgar Armas (Trompetista), Pedro González (trompetista), Claudio Sánchez (guitarrón), Pascual (Trompetista), mis exalumnos Ronald Soto y Porfirio Alamillo y obviamente a mis amigos guitarristas, Alberto, Humberto, Lanz, Jorge, Ulises, Christian, Israel, a mi maestro Martín Zúñiga y hasta el cielo a Antonio, el buen camello.
Ahora bien, según la leyenda, Cecilia fue una mujer romana que tenía grandes habilidades para cantar, sin embargo, sus padres decidieron casarla con Valeriano, pero él al querer consumar el matrimonio observó un ángel cerca de ella, por lo que desistió y ambos dedicaron su vida completamente a la música. Si bien, la historia es más amplia, la idea que aquí plasmo es que la virtud musical de la Santa Cecilia hizo que se privilegiara su don, por lo que la tradición la coloca como la patrona de los músicos.
Sin embargo, hay otros personajes que pertenecen a la mitología musical. La primera de ellas es la musa Euterpe, especializada en la flauta y que a través de ella alegraba en los tiempos mitológicos griegos. Aunque también podemos agregar a Calíope, la de la bella voz.
En esa misma cultura se encuentra Orfeo, quien al morir su amada Eurídice viajó al inframundo para rescatarla y traerla de nuevo a la tierra, para tal efecto utilizó la música de su lira, pero no logró su cometido ya que al tener que salir del inframundo y bajo la orden de no voltear hasta que estuvieran en la superficie, Eurídice desapareció para siempre.
Finalmente de los que tengo memoria, es el flautista de Hamelin, quien con el influjo de su flauta lograba quitar las ratas de los pueblos, esto sucedía según la tradición en los pueblos teutones en la Edad Media, pero en un pueblo no recibió su pago y con una dulce melodía encantó a los niños y se los llevó tras de sí. Nunca volvieron y el pueblo quedó sin ratas y sin niños.
Lo anterior lo escribo para rememorar algunas historias de cómo la música nos puede llevar de lo sublime y lo etéreo a los más bajos sentimientos, pues se sabe que cada uno de los géneros musicales genera diferentes reacciones en el cerebro, que van de la tranquilidad y parsimonia a la efusividad y hasta agresividad.
Así, gracias a todas aquellas personas que se dedican a la música, pues es parte fundamental en la vida.

