• sábado, 30 de mayo de 2026
  • Máx. 26°C / Mín. 16°C | Dólar hoy 17.37pesos Banxico
Una forma más rápida de hacer tortillas
Compartir en redes sociales

Una forma más rápida de hacer tortillas

TEXTO Y FOTO: EL UNIVERSAL

CIUDAD DE MÉXICO.- El mexicano Fausto Celorio desarrolló en 1947 un invento que tuvo –y tiene– gran impacto en la cotidianidad mexicana. El emprendedor veracruzano desarrolló una máquina tortillera para industrializar y mejorar la producción de este alimento básico mexicano.

 

A pesar de tener la patente que todavía opera en miles de negocios mexicanos, Fausto Celorio no fue el primer inventor mexicano que centró sus saberes en una industrialización de tortillas.

 

Uno de los primeros proyectos quedó bajo resguardo del Archivo General de la Nación, con la patente PM: 5-375, autorizada el 26 de julio de 1859 y a nombre de Julián González. El inventor produjo una “recortadora de tortillas”, cuya primera parte generaba una “lámina” de masa, para después cortarla y dejar la forma lista para su cocción.

 

De acuerdo con el texto de Aurora Gómez Galvarriato, La industrialización del nixtamal y la elaboración de la tortilla en México, entre 1857 y 1980, al menos 340 patentes para máquinas tortilladoras se registraron en México, un 90% realizado por mexicanos.

 

Máquina para hacer tortillas de Industrias Celorio, que hasta la actualidad continúan con una gran presencia en las tortillerías nacionales. En sus inicios, el proyecto de Fausto Celorio no tuvo una buena aceptación entre los negocios caseros, pues todavía preparaban sus tortillas a mano y se mostraron renuentes a cambiar su producción.

 

Hubo un mejoramiento constante con los aparatos para tortillas, hasta que Celorio, en la década de los 40, estableció el modelo más prometedor. Su patente recurrió a un sistema de rodillos para cortar y transportar el producto, adicionado con hornos internos para cocerlo y dejarlo listo para consumir.

 

A pesar de ello, su máquina tortillera ganó presencia en los comercios mexicanos para la segunda mitad del siglo, con una estimación de 50 mil ventas para finales de 1979.

 

Gómez Galvarriato mencionó en su investigación que Fausto Celorio obtuvo casi 30 patentes relacionadas con máquinas tortilladoras entre 1960 y 1980, gracias a los perfeccionamientos de sus invenciones, como ahorro de energía e incremento de producción por hora.

 

La industrialización del nixtamal y la elaboración de la tortilla en México recuperó los costos de compra para las diferentes máquinas Celorio, oscilando entre los 92 y los 150 mil pesos. En la actualidad todavía se utilizan, preparando miles de tortillas al día.