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La libertad en todas sus formas
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La libertad en todas sus formas

DEVANY ROJAS

En el marco del 8 de marzo me parece relevante tocar el tema de la autonomía y el desenvolvimiento personal, laboral, académico y profesional de las mujeres en México y el mundo. Autonomía desde el hecho de poder seguir estudiando, elegir una carrera profesional, el lugar a donde cada una decida acudir y ejercer, si así lo desean, pero lo verdaderamente importante es que cualesquiera que sean sus elecciones sean suyas, mujeres libres de construir su presente y su futuro desde que son niñas, que toda esa serie de decisiones estén respaldadas por sus intereses y no solo por la influencia de un entorno que frena su crecimiento.  

Los determinantes sociales son más que importantes cuando hablamos del acceso y la igualdad en la educación, el contexto cultural juega un papel muy importante para que muchas niñas puedan o no continuar con sus estudios, ya que hay grupos sociales y étnicos los cuales condicionan a las niñas desde que nacen a realizar trabajos domésticos y solo dedicarse al hogar, que cabe resaltar es un trabajo digno y admirable en quienes deciden enfocar su vida al servicio de su familia y de su casa, sin embargo, ¿en dónde dejamos el derecho y la libertad del que muchas mujeres y niñas deberían de disponer para decidir sobre lo que quisieran hacer?

Ahora bien, el contexto cultural es uno de los muchos determinantes sociales del entorno, la economía es otro obstáculo el cual muchas familias enfrentan para seguir apoyando a sus hijos en el sueño de seguir estudiando, incluso existe un doble reto cuando viven en zonas rurales alejadas de escuelas y Centros Universitarios, viéndose en la necesidad de salir para tener que rentar, comprar insumos y hacerse cargo de los gastos que puedan surgir durante sus años académicos.

En México una de cada 15 niñas que inician la educación primaria no se gradúan, y tomando en cuenta datos del Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación (CONAPRED), las niñas constituyen un 15% más que los niños que no tienen educación, y según el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), el embarazo a temprana edad, el matrimonio, el cuidado de su familia son factores por los cuales muchas mujeres abandonan sus estudios. Las tareas domésticas y el cuidado del hogar es un trabajo que ha recaído la mayor parte de los casos en las mujeres y niñas, quitándoles la libertad de decidir sobre lo que querían para sus vidas y aunque poco a poco esos pensamientos han ido evolucionando no podemos cerrarnos en una burbuja de cristal y pretender que el problema no existe. 

La educación es el arma más poderosa para cambiar el mundo, a través de la educación se expande nuestro panorama y cambia la visión de ver a nuestro entorno, la educación nos da la oportunidad de ser libres en todas las formas, incluyendo el aspecto económico, cuántas mujeres no han tenido que soportar entornos violentos solo por el hecho de depender económica o emocionalmente de una persona.

No porque una situación no nos afecte directamente signifique no existe, en estos casos la empatía y el ser capaces de sentir como propias situaciones ajenas nos llevará a cometer acciones encaminadas a tratar de ayudar a reducir estas brechas. Impulsemos a nuestras mujeres y niñas a crecer, a desarrollarse y desenvolverse para que desde ahora comiencen a valorar su libertad y que el día de mañana no se sientan atadas a situaciones de violencia y maltrato solo porque no se crean capaces de salir ahí.