Generación 2020-2024 de Historia
JESÚS DOMÍNGUEZ CARDIEL
Hace dos años escribí una nota similar para un grupo de profesores y profesoras egresados del CAM de la Licenciatura en Enseñanza y Aprendizaje de la Historia, pero prometí que mientras tenga este espacio le dedicaré una Pluma a cada generación que egrese. Por eso, es que ahora escribo estas líneas para la generación 2020-2024.
Este grupo inició su educación normalista en las condiciones más extrañas y adversas que se han vivido en este siglo XXI, pues venían de un semestre de mucha zozobra y confinamiento, por lo que todo su proceso de ingreso lo llevaron de manera virtual.
Sin embargo, en agosto de ese año, fueron citados en las instalaciones del CAM para realizar los trámites necesarios y formalizar su inscripción. Por supuesto, lo hicieron con la cara cubierta por los cubrebocas y hasta ingresaron a las oficinas por pequeños grupos para evitar las aglomeraciones.
Ese día los conocí, pues aunque no estuve toda la jornada, porque ese día fue mi examen doctoral, asistí casi al final de la jornada para saber quienes eran y al menos verlos una vez de manera presencial.
Por supuesto, no me acuerdo de aquellos rostros, pues estaban cubiertos; solo recuerdo que una estudiante se acercó para comentarme que sería una especie de jefa de grupo y fungiría como contacto.
La siguiente semana comenzaron las clases a distancia y obviamente solo veía los rostros de algunos de ellos, casi siempre los mismos. A los demás los conocí hasta que regresamos a las actividades presenciales, pues había quien ni siquiera quería participar y tenía que extraer sus comentarios forzosamente.
Así pasó todo ese primer semestre, el segundo y a partir del tercero comenzó el regreso paulatino de una parte del grupo una semana y la otra la siguiente. Pero en cuarto semestre que se alcanzó el periodo de confianza y normalidad habitual nos conocimos finalmente.
Gracias a ello tuvieron muchas deficiencias, pero también otras fortalezas que en el transcurso de los dos años siguientes quedaron en evidencia, pero lo que resalta es que es una generación con mucho ímpetu, pues contrario a lo que se dice de la juventud, ellos son propositivos y aunque no estén del todo de acuerdo, realizan las actividades que los docentes consideramos eran adecuadas para su proceso formativo.
En estos cuatro años, sucedieron muchas cosas que quedarán grabadas en nuestras memorias, tanto a mí como profesor y a ellos en su faceta de estudiantes, pues algunos no encontraban la brújula y por azares del destino ingresaron a talleres extraescolares que les abrieron el panorama del ser docente.
Hubo quien ingresó a la Banda de Guerra y se hizo cargo de ella completamente, algunos y algunas más lo realizaron cotidianamente, pero también hubo quien ingresó a Danza y a partir de ahí mejoró su desempeño, también ingresaron a clubes deportivos y otras actividades más, pero lo sobresaliente es que encontraron una vocación y formación docente integral.
Se afianzaron lazos amistosos entre el grupo y aunque no todos son amigos cercanos, se llevarán un recuerdo y aprendizaje de cada persona que conformó al famoso Historia “insolente”.
Poco a poco yo, fui entendiendo que su inquietud y su forma de ser era su distintivo y aunque no tienen una formación acabada no dudo que serán buenos profesores y buenas maestras, pues en el ingreso de USICAMM sé que obtuvieron los lugares del 1 al 14 en el ingreso al servicio en secundaria y los que fueron a telesecundaria también están en los lugares con posibilidad de empleo.
Finalmente, generación 2020-2024 espero que nos sigamos encontrando pues hay proyectos académicos por venir y no olviden que sus alumnos esperan de ustedes su mejor esfuerzo y constante preparación. ¡Enhorabuena!
