Desesperación en el campo

Además de lluvia, los productores necesitan maquinaria, diésel a precios accesibles, fertilizantes adecuados para cada tipo de tierra, precios de garantía para todos por igual, seguros catastróficos y créditos a la palabra
85%
de acuerdo con el Censo Agropecuario del Inegi
14.3%
de la superficie agrícola del estado, es decir, 210 mil 598 hectáreas, son de riego,
1 millón 469 mil 437
hectáreas en total, se siembran en Zacatecas
TEXTO Y FOTOS:
LUCIA DINORAH BAÑUELOS
ZACATECAS, ZAC.- Con la mirada al cielo, esperando un milagro que asegure un buen temporal y una respuesta seria del gobierno para que les faciliten todo lo que necesitan para hacer producir alimentos, los campesinos zacatecanos labran la tierra.
En voz de los propios productores, además de lluvia, necesitan maquinaria, diésel a precios accesibles, fertilizantes adecuados para cada tipo de tierra y precios de garantía que aseguren que recuperarán su inversión y apoyo real para todos, sin distinción, en la comercialización de sus productos.
También demandan créditos a la palabra, “como antes” y seguros catastróficos “que nos amparen ante inclemencias contra las que no podemos hacer nada”.
Además cobros “aterrizados” de energía eléctrica para hacer funcionar los pozos agrícolas, “porque los actuales recibos de la CFE son impagables”, y asesoría técnica permanente y con continuidad, puesto que quien está dentro de algún programa de gobierno -como el de Escuelas de Campo-, se quejan de los cambios continuos de ingenieros.
El campo hoy
Apenas empieza este ciclo agrícola y ya hay pérdidas. Víctor Bañuelos de Luna, agricultor de temporal de maíz, frijol y chile, de viva voz afirmó que los productores ponen todo su empeño y los recursos que tienen a la mano, para hacer producir la tierra, pero de nada o poco les sirve si no llueve.
Este año esperaban un buen temporal “porque llovió un poco” y algunos sembraron, dijo Bañuelos, pero dejó de llover y las precipitaciones “se han retrasado casi dos meses y aunque las matas nacieron y crecieron poquito, ahí se quedaron muy chiquitas”.
“Dependemos del tiempo totalmente”, dijo y explicó que de la naturaleza necesitan que haya lluvia y que no haya granizadas o heladas; pero no sólo eso determina el éxito de la producción. La ley del mercado y la demanda también hace mella en el campo.
Todos, en general, esperan del gobierno apoyo real, sin tanta burocracia, pues aunque se anuncian muchos programas, “son para unos cuantos, no son para todos”, lamentó.
La condición de Víctor Bañuelos es similar a la de los agricultores que siembran el 85% de las tierras de cultivo en Zacatecas, que son de temporal, equivalentes a un millón 258 mil 840 hectáreas de acuerdo con el Censo Agropecuario del Inegi.
Sólo el 14.3% de la superficie agrícola del estado, es decir, 210 mil 598 hectáreas, son de riego, que mayormente se ubican al sur del estado. En total en Zacatecas se siembran un millón 469 mil 437 hectáreas, de las cuales ocho de cada 10 son de temporal y se ubican generalmente al norte del estado donde se sitúa la zona frijolera, en pleno semidesierto.
En este caso están los cebolleros, que registran una grave pérdida al desplomarse el precio de su producto por la sobreproducción a nivel nacional; el kilo en surco no alcanzaba los 30 centavo a mediados de mayo.
Ramiro Castro, productor cebollero de Pánuco, dijo que él y la mayoría de los productores dejarán el fruto en los barbechos porque es incosteable pagar todavía mano de obra para la cosecha, arpillas para empacarlo y transporte.
Disminuye la siembra
Debido a los efectos del cambio climático por el que llueve menos y las temperaturas aumentan y a que no todos tienen algún apoyo gubernamental, muchos campesinos están sembrando menos extensión de sus tierras.
Víctor Bañuelos comentó que hace 10 años él sembraba hasta 130 hectáreas, pero “ahorita si acaso 70”, y piensa recortar más sus barbechos; en este ciclo agrícola podría sembrar sólo 50 o 60 hectáreas.
El fenómeno obedece a diversos factores entre los que destacan, además de la sequía recurrente, que las tierras están “cansadas” y las que no presentan acidez registran erosión por viento, agua o química (por uso excesivo de fertilizantes químicos), explicó Fátima Ortiz Ibarra, presidenta de la Federación Agronómica de Zacatecas.
La agrónoma, con especialidad en Biotecnología Vegetal, explicó que los efectos del cambio climático “se adelantaron” y ahora hay lluvias y heladas tardías que se suman como flagelo al campo y que frenan la producción.
Afirmó que aunque en el campo zacatecano “no hay una crisis catastrófica, pero para allá vamos”, si no se aplican medidas paliativas que regeneren la tierra; estas van desde la siembra de cultivos de cobertura (que cubran la tierra evitando que el suelo se vaya), hasta la aplicación de biofertilizantes y la rotación de cultivos.
La situación es delicada, dijo, por ello se hace necesaria la intervención de los agrónomos, “que somos los doctores de la tierra”, para regenerarla y evitar que se siga perdiendo.
Sin embargo, lamentó que entre los hombres de campo no existe la cultura para contratar un agrónomo que analice los suelos y diagnostique su tierra, y que se limiten sólo a los que el gobierno les facilita por medio de programas, pero precisó, que ya son menos los profesionistas requeridos por el gobierno.
Precios de garantía
Precios que garanticen que los agricultores recuperen su inversión y les quede alguna utilidad, también es un demandas recurrentes de los productores agrícolas; en ese sentido, Víctor Bañuelos celebró el anuncio de que se pagará el frijol a 27 pesos, tomando en cuenta que son muchas toneladas las que se producen en el estado.
Sin embargo, lamentó que “no es para todos, es para unos cuantos”, pues refirió que como productores batallan mucho para entrar a los programas que tiene el gobierno, lo que les dificulta la comercialización.
De ahí, dijo, se agarran los coyotes que acaparan la producción, aprovechándose de que los campesinos no tienen recursos ya con su cosecha ya lista para venderla.
En este escenario, continuó, muchos malbaratan sus cosechas, pero en ocasiones no sacan ni los gastos; los que no entran a los programas de gobierno –la mayoría- quedan a merced de los coyotes.
Y por un momento fantaseó: “fuera bueno que el coyotaje se emparejara –en precios- con el programa y que el precio de frijol fuera a precio de diésel”.
Recordó que cuando su padre era el que sembraba, con un kilo de frijol se compraba un litro de diésel, “ahora con un kilo de frijol no pagamos un litro de diésel”.
Maíz y agua
Respecto al maíz, el agricultor tajante afirmó: “El maíz a 5 pesos no paga. Hay agricultores que siembran 10 hectáreas y gastan hasta 60 -70 mil pesos en insumos, fertilizantes, venenos”, no da… insistió, porque al gasto hay que agregar mano de obra, combustibles y semillas.
“Y si hay una inclemencia, granizada –por ejemplo-, la cosecha se daña, se va para abajo… dependemos mucho del clima”, insistió
Y si el temporal es favorable, “es menos gasto de luz. Se gasta mucho en luz para sacar agua de los pozos.
“Los recibos son recibo de 30 mil a 40 mil por mes, hasta de 70 mil”, cantidades que no pueden pagar todos, el productor lo sabe de primera mano porque aunque él no tiene riego, su padre sí.
Los altos cobros y la cancelación de concesiones de pozos agrícolas han llevado a los campesinos a manifestarse de diversas maneras.
Zona de veda
En Zacatecas, los mantos acuíferos están abatidos, algunos sobreexplotados, por ello es que cada vez hay que bombear más profundo para extraer agua.
Bañuelos explicó que los pozos han bajado de nivel, que actualmente su rendimiento es del 50% o menos del histórico habitual, y cada vez bombean de niveles más profundos que pueden ir desde 100 metros hasta 170, incluso 300 metros.
El problema, explicó, es que a niveles tan profundos en ocasiones el agua ya sale con metales y ya no es buena para la agricultura.
La falta de lluvia, no sólo deja afectaciones inmediatas, sino que ante la sequía los mantos acuíferos no se recargan, por lo que desde 1960, Zacatecas fue declarado zona de veda para pozos agrícolas y desde entonces se han declarado varias al paso de los años de acuerdo con reportes de la Comisión Nacional de Agua.
Es por ello que ya no se pueden perforar más pozos en el estado, pues el objetivo de la veda es la conservación de las aguas subterráneas, que en el caso de Zacatecas están en situación crítica, con algunos mantos sobreexplotados.
Una de las zonas de veda abarca gran parte de la zona frijolera: el Acuífero Corrales, localizado en Jiménez del Teul, Valparaíso, Chalchihuites, Sombrerete y Fresnillo.

Esperanza
El amor a la tierra y la fe en que vendrán tiempos mejores hacen que Víctor y cientos de productores trabajen la tierra para cosechar el alimento.
“No traigo ni un cinco y las tierras están sin trabajar. Hay que buscar un crédito sin interés, a la palabra, como era antes. Porque los réditos también nos comen”, dijo Víctor Bañuelos.
El agricultor es consciente de que hace falta tecnificar el campo, “pero es muy caro”, por eso está en la Asamblea de Escuelas de Campo, donde espera buenas noticias para un crédito.
Aunque acepta que ve muy difícil “que nos presten (porque) piden muchos requisitos que el agricultor no puede solventar y la cosecha se pierde”, lamentó.
Por lo pronto, aprende en las Escuelas de Campo cómo abaratar costos y hacer biofertilizantes para no dejar morir sus tierras.


