La delgada línea entre la disciplina y el abuso

Hace unas semanas se dio a conocer la noticia sobre el lamentable fallecimiento de un residente de medicina en México, la noticia causó consternación no sólo en la comunidad médica, sino en la población mexicana. Tristemente, no es un caso aislado, ya que existen muchos más profesionales de la salud, especialmente médicos, quienes se han suicidado debido a las grandes cantidades de estrés, presión, largas jornadas laborales sin dormir, ni comer ni poder salir del hospital, aunado a esto el maltrato por parte de sus mismos compañeros o supervisores, y el desgaste emocional que todos estos factores ocasionan en cualquier ser humano.
Una investigación llevada a cabo en 2014 y publicada en la revista Cirugía y Cirujanos de la Academia Mexicana de Cirugía encontraron que 98.5% de los residentes en un hospital de la Ciudad de México reportaron haber sufrido al menos un evento de acoso en los últimos meses. También es preciso recordar que medicina es la carrera con la tasa de suicidios más alta, y no sería de sorprenderse sabiendo el contexto en el que estos profesionales se desarrollan día a día.
Lo que parece aún más indignante es que estas prácticas de violencia y acoso parecen repetirse año con año en las nuevas generaciones y pareciera que aplican la “Teoría de la Evolución” de Charles Darwin en la que quienes tengan la mejor capacidad de adaptación sobrevive, no obstante, considero que no debería de funcionar así, ¿por qué tratar de adaptarse a un entorno donde el acoso, la violencia y la falta de respeto prevalezcan dentro de un servicio? Ahora bien, las jornadas laborales dentro del hospital son simplemente inhumanas, hay servicios dentro del hospital los cuales tienen que estar preparados para recibir pacientes y cuidarlos las 24 horas, lo cual resulta bastante admirable y respetable, sin embargo, es inhumano creer que es normal que una persona permanezca hasta por más de 36 horas en un hospital sin comer, sin dormir, y si pensamos que eso es “normal” entonces algo está muy mal dentro del sistema.
Y esto me lleva al siguiente punto, las negligencias médicas son un tema muy delicado, y por el que ninguna persona debería pasar, pero muchas veces estas negligencias son sólo el producto del cansancio físico y emocional de las y los profesionales que trabajan en un hospital, sin el afán de justificarlo, solo pretendo que entendamos que laborar en un ambiente así tiene demasiadas repercusiones tanto en los médicos, enfermeros, etc, como en los mismo pacientes, y eso no sólo habla de lo mal que se encuentra el sistema de salud por creer que eso “está bien o es normal” sino que lamentablemente se cobra la vida de muchos profesionales año tras año.
Muchas veces he escuchado que estas prácticas no se terminarán debido a que funciona como un ciclo en el que parece es una ley acosar, y violentar a quienes trabajan en estos espacios, y honestamente considero que no está bien, no es lo correcto e incluso frena las habilidades y el potencial de los profesionales que se encuentran trabajando en los hospitales. Esta es sólo una de las muchas cosas que deberían de reivindicarse dentro de las Instituciones de salud, no crucemos la delgada línea entre la disciplina, la excelencia, el estudio, la organización y el hecho de violentar, acusar y cometer abusos contra quienes apenas están forjando una carrera profesional.
