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«Digna rabia» y saberes ancestrales: miles de mujeres desbordan la capital zacatecana 
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«Digna rabia» y saberes ancestrales: miles de mujeres desbordan la capital zacatecana 

TEXTO: LA NOTA ZACATECAS
FOTOS: CORTESÍA
ZACATECAS, ZAC. – Este domingo, 18 mil mujeres tomaron las calles de la capital, distribuidas en contingentes tan diversos como la esencia de cada una de ellas. La jornada del 8 de marzo se consolidó como un espacio para honrar, recordar y acuerparse; un recordatorio colectivo de que no están solas y un ejercicio de sororidad entre quienes marchan por las que ya no están y por las que resisten.

Con un profundo sentido de amor al prójimo y a la vida, las asistentes transformaron sus afectos en exigencia y motor de cambio. Denunciaron que, ante un Estado indolente y ausente, la organización y la protesta social son sus únicas vías para reclamar autonomía y libertad.

Durante la movilización, el coraje y la rabia se entrelazaron con el dolor, especialmente al paso de colectivos como Sangre de mi Sangre, integrado por buscadoras que exigen el regreso de sus seres queridos. Las manifestantes señalaron que la omisión institucional ha facilitado la replicación de este delito inhumano. Asimismo, la indignación por la violencia feminicida se hizo presente para exigir al Estado que cumpla con su responsabilidad de protección.

La marcha tuvo dos puntos de partida: la Unidad Académica de Ingeniería y la Máquina 30-30, convergiendo ambos grupos en la Plaza de Armas.

Voces en resistencia: El testimonio de Andrea

Andrea, una de las miles de mujeres que tomaron las calles este domingo, participó activamente acuerpada por el contingente Haramaras. Su presencia en la movilización no fue casual, sino una respuesta directa a la «violencia histórica» que atraviesa la vida de las mujeres en la región. Manifestó que su exigencia nace del deseo de una vida libre de miedo y violencia para sus amigas, las infancias y las mujeres que ya no están.

Hizo un énfasis especial en la vulnerabilidad de las mujeres, niñas y niños de pueblos originarios, denunciando que este sector de la población enfrenta una doble discriminación por el hecho de habitar y defender su propia cultura. En su mensaje, Andrea también rescató la memoria de sus ancestras, describiéndolas como mujeres que fueron reprimidas en todas las dimensiones de su existencia.

Con orgullo, Andrea reivindicó la identidad de las mujeres que la acompañaban en su bloque:

“Hoy marché con las mujeres medicina, con las sanadoras, las curanderas, las brujas y hechiceras, porque el conocimiento ancestral que portan ha sido el pretexto para llevar a muchas a la hoguera, de formas literales y simbólicas”.

Para ella, la recuperación de saberes antiguos y la conexión con la naturaleza no son actos aislados, sino herramientas políticas de defensa. Explicó que el uso de los elementos de la naturaleza, el canto, el rezo y la danza son formas profundas de «resistencia y re-existencia» que permiten a las mujeres sanar y purificarse frente a un entorno hostil. Según recalcó Andrea, esta forma de manifestación colectiva ofrece una vía de esperanza y una manera distinta de habitar el mundo frente a la opresión.

La representación iconoclasta

La intervención de monumentos y edificios públicos también formó parte de la jornada como una expresión de la «digna rabia». Estas acciones buscan romper la normalidad de una sociedad apática frente al incremento diario de la violencia y los feminicidios.

Esta representación fue dirigida hacia Rodrigo Reyes Mugüerza y al Estado. 

Claman justicia en Zacatecas

Bajo la consigna “La digna rabia como motor de nuestra revolución”, el Movimiento Feminista de Zacatecas emitió su posicionamiento oficial en este 2026. Las colectivas denunciaron una crisis de violencia agravada por lo que calificaron como un «narco-Estado» y la omisión sistemática de las autoridades locales.

Denuncian colusión e impunidad 

El movimiento señala directamente a la maquinaria del Estado y al sistema judicial como los principales vulneradores de la dignidad femenina. El movimiento enfatizó que los índices de violencia no ceden y acusó a las instituciones de reclasificar delitos para ocultar las cifras reales.

Entre las quejas más graves se mencionaron casos de hostigamiento y violencia sexual en planteles educativos como la Secundaria Técnica 1, el CAM y la Universidad Autónoma de Zacatecas (UAZ). Se hizo especial hincapié en la impunidad de figuras de poder, señalando al exrector de la UAZ, Rubén Ibarra Reyes, como ejemplo de las redes de protección institucional.

Salud y derechos reproductivos 

Un punto central fue la exigencia de garantizar el acceso real al aborto. A pesar de su despenalización en la entidad el 20 de noviembre de 2024, las activistas denunciaron que la criminalización persiste, por lo que urgieron la implementación de protocolos de atención integral.

Finalmente, demandaron capacitación obligatoria con perspectiva de género para personal de salud y justicia.

También pusieron bajo la lupa atención especializada para minorías como mujeres migrantes, indígenas, lesbianas, neurodivergentes y personas con discapacidad.

Así como educación laica y libre de estereotipos sexistas en todos los niveles.

El Movimiento Feminista cerró su mensaje con una advertencia clara: frente a la indolencia del poder, la respuesta será la rebelión. «Marchamos porque nos da la gana… porque si no hay solución, habrá revolución».

Reportan saldo blanco

En el marco de la conmemoración, la administración estatal informó que la movilización realizada este domingo en la capital transcurrió con saldo blanco. Este resultado, destacaron las autoridades, fue producto del esfuerzo institucional por priorizar en todo momento la seguridad y la integridad de las asistentes.

La Secretaría de las Mujeres enfatizó la importancia de unir voces y reconocerse mutuamente para proponer soluciones en favor de todas las zacatecanas.