Luna Nueva
Ardió el Programa de Autosuficiencia Frijol

El incendio en las bodegas de Segalmex enfrenta a gobierno y a campesinos en una desgastante lucha que no inició este martes, sino que lleva meses gestándose a la sombra de la indolencia, la inacción y la ineficacia oficial.
Pareciera que el fuego hizo explotar un programa agrícola fallido -otro- que fue anunciado con bombo y platillo por la mismísima Claudia Sheinbaum en su primera visita a Zacatecas como Presidenta de la República el 9 de noviembre de 2024 y que mientras fue anuncio, sin polémicas ni reclamos, el Gobierno del Estado lo adoptó y presumió como propio.
Ahora, el enfrentamiento entre agricultores y gobierno no sólo es por la corrupción que anida en el programa que, desde Palacio Nacional dicen que logró asegurar la soberanía alimentaria de frijol, sino también porque la Nueva Gobernanza, suspicaz, no tardó en acusar a los campesinos apostados en las bodegas de Segalmex, de iniciar el incendio.
Después de años de desesperanza por la recurrente sequía y el embate de lo coyotes en la comercialización del alimento, los productores de frijol confiaron y abrazaron la iniciativa presidencial para echar toda la maquinaria a andar para sembrar “las 7 mil 82 toneladas de semilla de buena calidad para 43 mil productores de frijol zacatecanos”, según se anunció en el boletín oficial.
Dicha cantidad, se precisó, “equivaldrá a 13 veces más la cantidad de semilla que se entregó el año pasado y 11 veces más el número de productores beneficiarios”, sentenció el documento emitido desde la oficina de Comunicación Social de la Nueva Gobernanza.
Entonces se anunció también la instalación, en Calera, de la Productora de Semillas para el Bienestar (Prosebien).
Todo pintaba para el resurgimiento de la zona frijolera, considerada el Granero de México por la generosidad de su prolífica tierra, sin embargo algo no salió bien, al menos no como se esperaba.
El prometido precio de garantía, ese que en conjunto Monreal y Sheinbaum o Sheinbaum y Monreal -como se quiera ver- “30% más alto” según el boletín oficial en el que se informó que este pasaría de 21 a 27 pesos el kilo, también fue un espejismo para los productores zacatecanos, pues afirman que ellos están malbaratando sus cosechas a precios muy abajo de esa cantidad porque los que llevan y venden su frijol en los centros de acopio, es gente “arropada” con favores guindas y que a ellos, los verdaderos productores, ni les reciben en los centros de acopio ni les pagan sus cosechas.
La producción de frijol -ciclo 2025-2026- alcanzó una cifra destacada, estimada en 400 mil toneladas, reafirmando el liderazgo del estado como el principal productor nacional, pero también fueron muchas toneladas las que no encontraron cabida en el programa; el enojo y la inconformidad brotaron de inmediato.
Apenas el 31 de marzo habían “fumado la pipa de la paz” frijoleros y gobierno luego de dos semanas de protestas ininterrumpidas que pusieron en jaque la movilidad en la capital del estado que terminaron en un plantón en Plaza de Armas en pleno Festival Cultural.
Las manifestaciones “se replegaron” una vez que el gobierno ofreció comprar mil 500 toneladas de frijol en los centros de acopio de Alimentación para el Bienestar, donde se les pagará al precio de garantía de 27 pesos el kilo. El acuerdo se firmó ante notario público, pero al parecer, el frijol de los zacatecanos no llegó a las bodegas de Segalmex por la intromisión de coyotes locales y de otras latitudes.
Hay un enojo real de los campesinos, aún así sus manifestaciones siempre fueron pacíficas, aunque eran evidentes su enojo, impotencia y decisión. Cuesta creer que deliberadamente hayan iniciado un incendio, ¿para qué?
¿Quién gana culpando a los agricultores del siniestro? ¿Realmente será parcial la investigación “para deslindar responsabilidades”?
Todo un estado respaldó la lucha de los campesinos en meses anteriores, pues saltan a la vista los errores, inconsistencias y si no la mala planeación, sí la falta de vigilancia a un programa que pintaba bien, insisto, pero que como ya es normal -tristemente- en todo lo que emprende la 4T, los recursos no llegan a los destinatarios.
El Estado tiene una deuda muy grande con los campesinos y no sólo de dinero, sino de respeto, dignidad y atención y no puede pagarles y ¿qué es lo que hace? Muy al estilo de este régimen, pretende obligarlos a ceder mediante la revictimización culpándolos de algo que se pudo evitar no el martes, sino el mismo día que se puso sobre el escritorio presidencial el Programa de Autosuficiencia Frijol.
Por donde se vea, los únicos que pierden son los productores de frijol y con ellos todo un país que depende de su trabajo y amor a la tierra para tener alimentos en la mesa.
