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Amigo, ven, te invito una copa
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Amigo, ven, te invito una copa

Carlos Peña Badillo

Titulé así esta colaboración a razón de que el pasado viernes 12 de agosto se conmemoró el Día Internacional de la Juventud. Sin duda, esa canción sirve de recuerdo y nostalgia para quienes pasamos ya de esa etapa de la vida a la complicada de ser adultos. Lo digo así, porque esta fecha es motivo suficiente para celebrar que quizá muchas y muchos ya dejamos atrás, pero que es también en la que millones de personas se encuentran disfrutando de la plenitud de ser jóvenes, y con la enorme responsabilidad que da, ser esa generación que ya no son el futuro de México, son su presente y su realidad.

Por ello, resulta valioso tomar en cuenta que la posibilidad de oportunidades laborales, profesionales de las que ya hoy son parte, han sido construidas desde la lucha permanente para que se considere la edad, energía, capacidad y talento que, debo decirlo, por mucho tiempo no fue valorado y que se consideraba en muchos de los casos, más que una fortaleza, una debilidad, llegamos a ser relleno pues. Durante años ser joven era el pretexto perfecto para frenar una aspiración, para solicitar paciencia y dejar pasar oportunidades valiosas, faltaba experiencia decían.

Lo que sucede en la realidad de nuestros tiempos ya no es el “a pesar de tener juventud”, en nuestros días es garantía de oportunidad; es la posibilidad de no solamente opinar, es actuar, decidir y conducir el destino de negocios, empresas, gobiernos. Es imperante que no se desperdicie en lo más mínimo este inigualable momento que, si bien llegó para quedarse, si las generaciones presentes se equivocan, harán más complejas las circunstancias de crecimiento para quienes vienen detrás.

Debe quedar muy claro que la apatía a los retos y necesidades de la sociedad no es opción; que no involucrarse en las soluciones sería lo mismo que mandar a la basura la extraordinaria alternativa que se les presenta para trascender en la historia moderna. Esto implica formarse, prepararse, apoyarse; escuchar, pero también aportar. El México y el Zacatecas que nos tocan no tolerarían que no se entreguen al máximo de sus capacidades.

Diviértanse, disfruten, vivan; el tiempo no regresa. Tengan los pies sobre la tierra, hagan honor a lo que tienen y aspiran tener; sean orgullo de sus familias. Hagan del respeto, la lealtad y la honestidad valores torales en su paso por la vida. No se fallen, no se defrauden; equivóquense, se vale y además se aprende de ello, pero no se rindan. Su país y su estado esperan mucho de ustedes. Si por eso la canción de hoy provoca tomar guitarras y maracas. Hay que cantar, coincidir, reencontrarnos y tener muy claro qué y cómo buscamos ser recordados, qué encontraremos cuando llegue el momento de voltear hacia atrás y analizar nuestros años.

Ojalá que como Alberto Vázquez y Joan Sebastian a dúo nos inspiremos: “amigo, ven, te invito una copa (no tomo, gracias) no tomas, bien, te invito un café (bueno), que quiero recordar la época loca, de ayer cuando teníamos 16”.