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El último adiós a don Porfirio
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El último adiós a don Porfirio

 

JESÚS DOMÍNGUEZ CARDIEL 

 

El 2 de julio de 1915 en la ciudad de París, Francia falleció don Porfirio Díaz. Esta ocasión hablaré de la relevancia histórica que tiene este personaje para comprender el tránsito de México ante el cambio del siglo XIX al XX.

 

Y es que, contrario a lo que de manera oficial se nos ha dicho, el general Díaz tuvo una destacada carrera militar en favor de los ideales republicanos del país en el mediodía del siglo XIX.

 

Por ejemplo vivió de cerca los conflictos de la Guerra de Reforma y sobre todo la Segunda Intervención Francesa, específicamente en la Batalla de Puebla, donde comandó uno de los frentes y gracias a ello se logró aquella victoria.

 

Posteriormente, estuvo en vilo en cuanto a las actividades políticas, que aunque las siguió de cerca no fue hasta el Plan de Tuxtepec, el cual pedía paradójicamente, la no reelección, que entró completamente en el gobierno nacional.

 

Así, en 1876 toma por primera vez la Presidencia de la República y la dejó en 1780, pues en esos momentos los periodos presidenciales eran de cuatro años, sin embargo, en 1784 volvió a sentarse en la silla presidencial para no dejarla hasta 1911.

 

Como lo mencioné en líneas atrás, él se hizo del poder con un plan antirreeleccionista y lo mantuvo ininterrumpidamente por veintisiete años, más el periodo de su compadre Manuel González y su primer interregno presidencial. 

 

Sobre el Porfiriato mucho se dice, sobre si hubo más beneficios o más perjuicios, no obstante, es el preludio de la modernidad nacional que se dio en el siglo XX, en otras palabras, dicho proceso fue la causa que motivó los cambios revolucionarios.

En cuanto a la figura de Porfirio Díaz, existen leyendas, historias apologéticas o positivistas y hasta quien le condena totalmente, pero continúa con relevancia para comprender la historia nacional.

 

Su salida de México se dio en mayo de 1911 (véase la nota del 31 de mayo de este año), y tras su estancia en Europa, la salud fue deteriorándose con rapidez, pues ya tenía 85 años, ya que había nacido en 1830. Así el 2 de julio de 1815 suspiró por última vez. 

 

Actualmente sus restos descansan en aquellas latitudes, pues no ha habido gobierno que insista en la repatriación, debido a que, en primera instancia, los gobiernos posrevolucionarios veían a Díaz como el antagonista de su «causa”, en la segunda mitad del siglo XX tampoco fue posible porque se dio énfasis a otros procesos históricos y en la actualidad tampoco se ven posibilidades.

En este sentido, de manera práctica no es necesario que se traslade el féretro de Díaz a México, pues siempre ha tenido la atención del gremio historiador y con base en ello, se han escrito ríos de tinta sobre su persona, sus mitos y sus aportes históricos.

 

Finalmente, conviene continuar destacando a este tipo de figuras, pues aunque son de las más conocidas, siempre se tendrá algo nuevo que decir, además de que permiten acercarse a otras menos conocidas.