“Estamos desgastados y enfermos”: familias de desaparecidos

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LA NOTA ZACATECAS
ZACATECAS, ZAC.,- Buscar a un ser querido en México no es solo una labor de campo; es un proceso de desgaste físico, emocional y económico que hoy tiene a las familias en un límite crítico. A través de un desgarrador testimonio, el colectivo Buscadoras Zacatecas denunció la precariedad y la soledad en la que sostienen la memoria de sus desaparecidos ante la indiferencia institucional.
La «condescendencia» como barrera institucional
Las familias señalaron que, además de la falta de resultados, ahora enfrentan una nueva forma de revictimización: la omisión «buena onda». Denuncian que las autoridades han sustituido la búsqueda efectiva por un trato condescendiente que, aunque amable en la forma, carece de acciones reales.
»Las autoridades se burlan de uno… la negación lo único que genera es más desolación», expresaron, enfatizando que el panorama actual no muestra señales de un cambio estructural que detenga la crisis de desapariciones en el país.
El peso de la búsqueda invisible
La labor de los colectivos no se limita a las jornadas en el cerro o la fosa; implica horas de resistencia en fiscalías y el sostenimiento de procesos de memoria que las instituciones intentan borrar.
Precariedad extrema, pues las familias enfrentan solas los gastos y riesgos de la búsqueda.
La familia extendida, un pilar que busca sin reconocimiento legal ni acompañamiento oficial, además del agotamiento que ha derivado en cuadros graves de depresión y enfermedades físicas entre las buscadoras.
Un llamado contra el olvido
Para el colectivo, visibilizar el dolor es una forma de combate contra el silencio estatal. A pesar del cansancio y la desolación, el compromiso de seguir hasta encontrarles permanece intacto, aunque el costo humano sea cada vez más alto.
