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La unión hace la fuerza…
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La unión hace la fuerza…

En la mira…

Alfredo Salazar de Santiago

El componente de la salud bucal, sin duda alguna, es uno de los elementos que debe ser considerado al momento de la valoración integral de la salud de los individuos; sin embargo, no siempre sucede así.

 

A través de la presente aportación, los invito a reflexionar y cuestionarnos, desde nuestra propia perspectiva, si verdaderamente hacemos un análisis respecto del valor que tiene nuestra condición de salud bucal con respecto a nuestra salud integral.

 

En muchas ocasiones, si realizamos dicha reflexión, nuestra salud bucal pasa a un segundo término, bien hasta un tercero, ya que no le damos la importancia que tiene y mucho menos acudimos de manera regular a realizar una revisión periódica con nuestro odontólogo, lo cual puede ser el resultado de muchos factores, entre otros, nuestra condición económica, aspectos culturales por la falta de costumbre, los determinantes sociales y los tiempos personales, etc. O simplemente porque “nos acostumbramos” a sobrellevar este tipo de problemas de salud, ya que mientras no nos impida comer y masticar, olfatear, degustar, respirar, deglutir, entre otras de las funciones básicas que desarrollamos como seres humanos, cualquier molestia que podamos tener, la dejamos para un “después”, situación que trae como consecuencia un deterioro de la calidad de vida que llevamos, ya que cualquier manifestación de problemas bucodentales, no sólo se refleja localmente en la cavidad bucal, sino que en muchas ocasiones, es el resultado de otros problemas que pueden estar ocurriendo a nivel general en nuestro cuerpo y que nuestra boca, es el último de los espacios de nuestro cuerpo en manifestarlo.

 

Sin duda alguna, la necesidad de mantener una buena salud es el mayor deseo de cualquier persona, y para ello, los profesionales de la salud debemos estar muy al pendiente de que, con nuestras contribuciones y orientaciones, los pacientes a quienes les proporcionemos nuestros servicios, queden satisfechos con la atención recibida y que ello, permita alcanzar un “estado funcional adecuado”, para que las personas se adapten a su condiciones de vida.

 

Es necesario aclarar que en los sistemas de atención médica, ya sea privada o institucional como el IMSS o ISSSTE, etc., el abordaje de los problemas de salud, tanto integral como dental, están en gran medida aislados, dificultándose en muchas ocasiones, trabajar conjuntamente para brindar una atención integral, ya que, rutinariamente, se pregunta a los pacientes sobre su salud general, pero es raro que pregunten sobre signos y síntomas de salud bucal como sequedad en boca, sangrado de encías y otros factores, quedando los exámenes incompletos, siendo un área de oportunidad perdida para que los médicos familiares participen directa y conjuntamente con los odontólogos para realizar acciones de educación para la salud, exámenes de detección, estrategias preventivas y/o derivación de pacientes para recibir tratamiento.

 

Con ello coincidimos con el excirujano general Charles Everett Koop, cirujano pediátrico y administrador de salud pública de Estados Unidos durante la presidencia de Ronald Reagan y citado en muchas fuentes: No estás sano sin una buena salud bucal. Al tiempo.