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Subdelegación de Mazapil
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Subdelegación de Mazapil

Jesús Domínguez Cardiel

 

Después de este receso, continúo con la serie sobre subdelegaciones zacatecanas, esta vez sobre la de Mazapil. La cual, como el municipio que hoy lleva su nombre, fue una con la mayor extensión de toda la provincia.

 

Al respecto, su cabecera también era de las más lejanas de la capital zacatecana y según el informe compilado por Enrique Florescano, no existieron en toda la jurisdicción castas o pueblos de indios, pues la mayoría de los pequeños poblados fueron considerados como de españoles.

 

En cuanto al temperamento se sabe que no hay ríos, lagunas o puertos; sin embargo, se contabilizaron por parte del subdelegado 42 ojos de agua, tanto de buena como de mala, de los cuales se servían los ranchos y jagüeyes.

 

En el mismo informe se afirma que no había salinas, minas de azogue, mármol o yeso, pero por el contrario había ocho de cobre, seis de plata y dos de oro. Como se sabrá en los tiempos virreinales, las minas generalmente se trabajaban por medio del sistema de haciendas y por ese motivo, había siete haciendas en las que se incluyeron todas las minas. Como es de suponer, las haciendas y las bocas mineras debían trabajarse y para ello se emplearon alrededor de 300 hombres con un beneficio de 160 mil pesos.

 

Asimismo, desde el establecimiento de las intendencias y la entrada en vigor de la Real Ordenanza de intendentes, se buscó por distintos medios la compostura y hermoseamiento de los principales sitios, así como también de sus caminos, por lo tanto, en Mazapil se arreglaron de buena manera, es decir, con material y mano de obra duradera algunos de los principales. No obstante, según el informe, no existían ventas o posadas, así como obras públicas de gran calado.

 

El subdelegado que realizó el informe al que hacemos mención tenía de apellido Montero, y sostuvo que la demarcación era escasa de lluvia y obviamente tenía razón, como consecuencia las cosechas y cabezas de ganado eran de números reducidos.

 

Para referirnos a los subdelegados, sólo se puede mencionar el nombre de José Ángel Solís, quien de manera interina fue el primero; así como el del citado Montero. Es de suponerse que hubo algunos más; sin embargo, las fuentes consultadas para esta ocasión (Florescano y Alcauter), no indican más individuos en el cargo.

 

Finalmente, en las anteriores entregas se había hecho mención de los pueblos que conformaron la subdelegación, pero al igual que en el caso de los subdelegados, no hay más información al respecto, lo que hace suponer que los cuatro pueblos existentes y visibles en el mapa de 1797, eran muy pequeños y no dieron información de relevancia. La subdelegación de Mazapil perteneció al obispado de Guadalajara.