Rabo y orejas
- Andar de vena
El número de festejos en el orbe taurino ya no es en nada parecido al de finales del siglo pasado. La reducción de corridas y novilladas se acrecentó con la crisis económica del 2008 y la reciente derivada del periplo pandémico. Una figura del toreo que termina en primer lugar del escalafón acaba la temporada con 39 o 45 corridas toreadas, cifra alejada a las 120 con las que finalizaban en otros años.
Para un matador de toros, el afrontar una temporada taurina no es fácil: ajetreo en los traslados aéreos y terrestres, pocas horas de sueño, alimentación variable, público y aficionados deseosos de verte triunfar y, por si eso no fuera suficiente, cada tarde salirle al toro. Sin duda hablamos de una auténtica epopeya. Por ello es de total reconocimiento y admiración ver a matadores que se crecen ante este vertiginoso ritmo y ofrecen en cada tarde una dimensión alta de sus facultades. Casos como los de Morante de la Puebla, Emilio de Justo y Leo Valadez para el caso de nuestro país, son dignos de reconocerse en este año por el gran nivel al que han rayado.
Los momentos de gracia en los toreros son muy evidentes: le pueden a todos los toros, suelen salir bendecidos de los sorteos, hay eficacia en la ejecución de la suerte suprema y un disfrute en la ejecución de sus tauromaquias; lo que cala hondo en los aficionados, provocando así el puntual seguimiento de sus actuaciones por todos los cosos de la geografía taurina. Cuando un torero anda de vena, todo le sale y todos ganan.
En ocasiones estos momentos de dulce suelen ir acompañados de acontecimientos importantes: las encerronas con seis toros en una plaza de importancia, el apuntarse a la lidia de alguna ganadería de las llamadas “duras” o la apuesta por corridas con algún tinte innovador suelen ser característicos. Ahí están en el recuerdo la encerrona de Antonio Ferrera en el año 2019, la corrida Crisol llevada a cabo en Málaga impulsada por Enrique Ponce en su año cumbre de 2017 o la lidia de diversos encastes perfumada con la gracia y el arte del mejor Morante en este 2021.
Y justo será el renovado y agraciado Morante de La Puebla quien se presente en la Monumental Plaza de Toros México el próximo 12 de diciembre después de casi dos años de ausencia en el embudo de Insurgentes. Su comparecencia representa todo un escaparate para la afición mexicana, más cuando en tierras peninsulares derrochó una versión poderosa y llena de arte que lo hizo terminar su temporada como líder del escalafón: las faenas de Jaén, Olivenza, Vistalegre y, sobre todo, el portento de entrega que derrochó en su última tarde de la feria de San Miguel en Sevilla, quedan en la historia del toreo en la era post-covid.
Comienza la cuenta regresiva para esa corrida guadalupana.

